El dinero fractura la relación entre Podemos y Ahora Madrid

Poderoso caballero es don dinero. Si no, que se lo pregunten a los siete concejales de Ahora Madrid en el Ayuntamiento de la capital que han sido señalados como morosos por Podemos. Celia Mayer, Javier Barbero, Pablo Carmona, Montserrat Galcerán, Pablo Soto, Rommy Arce y Guillermo Zapata han recibido una carta de Podemos que les recrimina haber ignorado las obligaciones éticas recogidas en la carta financiera del partido. Según la formación morada, no donan la parte de su nómina que les corresponde en virtud de su cargo público.

Al margen de formar parte de Ahora Madrid, estos siete ediles, según denuncia Podemos, figuran como inscritos en la formación de Iglesias; una condición que les da derecho, por ejemplo, a participar en procesos electorales internos. Pero los inscritos también tienen deberes: atenerse al código ético, que obliga a cualquier cargo político que se haya inscrito en Podemos a limitar su sueldo a tres Salarios Mínimos Interprofesionales (SMI). Ahora Madrid, por su parte, pone el listón del salario de sus cargos públicos en cuatro SMI. Esta doble vara de medir entre el partido de Iglesias y su «marca blanca» en Madrid ha provocado el problema.

Cuatro de los siete ediles señalados -Mayer, Barbero, Galcerán y Zapata- procedían de otras organizaciones, como Ganemos, aunque también figuraran como inscritos en Podemos. Hasta ayer, cuando la nómina se redujo y Zapata anunció que se daba de baja en Podemos al considerar que estaba al corriente de pagos. «Cumplo escrupulosamente con la carta financiera de Ahora Madrid desde el día 1 de su nacimiento hasta hoy. Los datos son públicos», se defendió Zapata a través de su cuenta de Facebook, convencido de que estaba en lo cierto.

Sin embargo, esto no es así. De acuerdo con la carta económica de Podemos en Madrid, a la que se supedita la de Ahora Madrid, Zapata debía, además de limitar su sueldo a cuatro salarios mínimos, donar la diferencia entre ese montante y el resultante de sumar tres salarios mínimos -como exige Podemos- a la formación morada. Todo por haberse inscrito para participar en procesos internos. «Al estar inscrito y tomar decisiones en la organización, formas parte de Podemos», refrendan a ABC fuentes de la división de la capital de Podemos, sección que denunció esta irregularidad ante la Comisión de Garantías del partido a nivel regional.

Al parecer, Ramón Espinar estaba al tanto de este movimiento y fuentes cercanas al líder de Podemos en la Comunidad de Madrid explicaron que actualmente el partido se encuentra en un proceso de regularización de las donaciones. Sin embargo, discrepan con la agrupación de la capital al establecer la línea que marca si forma parte o no de Podemos: «Zapata -que era un inscrito- no se ha ido de Podemos porque no ha pertenecido a Podemos».

Un partido de carnés

Algunos sectores de Podemos han entendido la maniobra de los expedientes como un «repliegue hacia un partido de carnets». En sus inicios, la formación se construyó en base a una militancia poco definida cuyos miembros solo necesitaban dar su nombre y DNI para inscribirse. La idea sería caminar hacia la transformación en una estructura más sólida con una militancia tradicional, sobre todo de cara a las elecciones municipales y autonómicas de 2019.

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