Dos testigos confirman una presunta contratación ficticia en Aizoon

El juicio del caso Nóos prosigue este lunes con la comparecencia de 11 testigos, todos ellos a través de videoconferencia. Dos de las personas que han declarado han sido Lucian Catalin Nonosel y María Monalisa Nonosel, un matrimonio que a partir de 2006 trabajó en el servicio doméstico de la vivienda familiar de Iñaki Urdangarín y Doña Cristina en Barcelona, en la calle Elisenda de Pinós. La pareja siempre estuvo dado de alta, desde el principio.

Ambos testigos han explicado que en 2007, cuando la sede de Aizoon se ubicó en Elisenda de Pinós, pasaron a ser contratados por dicha mercantil, cuya titularidad compartían Urdangarín y la Infanta. En este punto, ha habido contradicción entre lo expresado por Lucian Catalin y por María Monalisa. El primero ha dicho que la propuesta de ser contratados por Aizoon habría partido de Urdangarín, mientras que la segunda ha afirmado que habría sido ella misma la que habría hecho dicha propuesta al marido de Doña Cristina. En lo que sí ha habido coincidencia ha sido en señalar que con el cambio de categoría profesional ?ya como auxiliares administrativos? este matrimonio creía que le sería más fácil poder adquirir una vivienda, que finalmente pudo comprar.

En cualquier caso, el citado matrimonio aceptó trabajar supuestamente para Aizoon. Aun así, siguió realizando tareas de servicio doméstico en la vivienda de Elisenda de Pinós, más algunos recados específicos para la mercantil. La mencionada pareja trabajó para Aizoon hasta 2009. Tras escuchar ambos testimonios, la abogada de Manos Limpias, Virginia López Negrete, ha señalado que se reserva el derecho de actuar contra Lucian Catalin y María Monalisa por un presunto «falso testimonio».

Cabe recordar que durante su declaración como acusado ante el tribunal, Urdangarín reconoció la contratación ficticia de empleados en Aizoon. La razón de esa forma de actuar habría sido la de obtener ventajas de carácter fiscal.

Ocho trabajadores ficticios

Este lunes también ha declarado una antigua colaboradora de Aizoon, María Covadonga, que habría trabajado en la mercantil entre 2007 y 2010 preparando informes sobre eventos. Covadonga trabajaba desde su casa sin un horario fijo. La propuesta de colaborar con Aizoon se la hizo la antigua secretaria particular de Urdangarín, Julia Cuquerella. La testigo ha indicado que cobraba en efectivo y que otro de sus contactos era Jan Gui Urdangarín, uno de los sobrinos de Urdangarín.

El fiscal Anticorrupción, Pedro Horrach, ha puesto en duda que Covadonga hubiera trabajado realmente para Aizoon. La letrada de Manos Limpias ha señalado, por su parte, que esta testigo también podría haber incurrido en un supuesto «falso testimonio». A continuación, ha comparecido Mónica Guzman, que también habría colaborado con Aizoon trabajando desde su propia casa. Guzman se ocupó de buscar información sobre empresas de Hispanoamérica que «tuvieran responsabilidad social». Sus contactos fueron también Julia Cuquerella y Jan Gui Urdangarín.

El pasado viernes, ocho testigos reconocieron que fueron dados de alta en el entramado de empresas de Nóos de manera ficticia. Dichas declaraciones sirvieron para confirmar que se hicieron contratos a personas que no trabajaron ni cobraron ninguna nómina sólo para obtener ventajas fiscales. Este lunes han comparecido nuevos testigos que también han confirmado que fueron contratados de forma ficticia. Ese ha sido el caso de Lluís Álvarez, que estuvo contratado por Nóos Consultoría Estratégica, si bien no trabajó nunca en dicha sociedad. Durante tres meses, Álvarez percibió 60 euros al mes.

Torres y Urdangarín, «de la mano»

A continuación, ha comparecido Teresa de Sicart, que estuvo dada de alta cuatro años en Virtual y en Aizoon, aunque nunca desempeñó ninguna labor para ambas entidades. La abogada López Negrete le ha enseñado tres facturas por un importe total próximo a los 7.000 euros. De Sicart ha señalado que nunca se le abonaron las cantidades citadas. Ambos testigos han señalado que la propuesta de ser contratados de forma ficticia les fue hecha por Patricia Tejeiro, hija del antiguo asesor fiscal de Nóos, Miguel Tejeiro.

En primer lugar, ha declarado este lunes Xavier Pujol, que trabajó en una de las empresas del grupo Nóos, en la sociedad Torres-Tejeiro, como consultor y analista en 2005. Pujol ha señalado que Diego Torres e Iñaki Urdangarín eran los jefes de Nóos. «Iban de la mano», ha dicho. El testigo ha confirmado que colaboró en los eventos conocidos como Valencia Summit e Illes Balears Fórum.










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