Denuncian que la caída del precio de hortalizas no llegue al consumidor

La ola de frío que azotó Europa el mes pasado y que arrasó la mayoría de los cultivos de hortalizas de Grecia, Italia, Turquía y afectó también a gran parte de las producciones del Levante español, sigue dando quebraderos de cabeza a agricultores y consumidores. La brutal caída de la producción, en torno a un 60% de la producción europea, disparó los precios tanto en origen como en destino. Algunos productos en origen como la berenjena o el calabacín experimentaban subidas de entre el 100 y el 178% en apenas quince días, mientras que el tomate y el pimiento se incrementaban en torno a un 50%. Esos precios se multiplicaban por dos e, incluso, por tres en fruterías, tiendas y supermercados.

Tras el paso del temporal, las producciones han ido recuperándose. Dos de los cultivos más afectados, la berenjena y el calabacín han recuperado un 50% de lo perdido, pero el precio que están pecibiendo los agricultores es un 80% inferior al que percibían en el peor escenario de la crisis de desabastecimiento por las heladas. Sin embargo, el consumidor está pagando casi lo mismo por estos productos. El presidente de Asaja-Almería y responsable a nivel nacional de la sectorial de hortalizas, Francisco Vázquez, asegura que si a un productor se le estaban pagando 2,5 euros por mil kilos por hectárea de calabacín (2.500 euros), «ahora está cobrando 0,70 euros por 2.000 kilos la hectárea (1.400 euros) y produciendo el doble». El precio medio de este producto desde que empezó la campaña en septiembre -incluyendo las fluctuaciones tan altas que ha tenido- está en torno a un euro y el precio actual es de 70 céntimos. Lo mismo ocurre con la berenjena, ya que su valor es similar, asegura Vázquez, que considera que el consumidor debería pagar entre 2 y 2,5 euros el kilo.

No entiende el presidente de Asaja-Almería que el ciudadano siga pagando lo mismo que hace quince días, cuando se ha recuperado la producción y no ha habido desabastecimiento salvo en algunos casos puntuales en Reino Unido, Holanda y Alemania. Por esta razón, Asaja ha presentado una denuncia ante la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA), organismo dependiente del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, para que investigue en toda la cadena de valor si ha habido algún tipo de irregularidades, entre ellas la de guardar mercancía para que no llegue a tiendas y superficies comerciales e impedir así que bajen los precios.

Desabastecimiento en Reino Unido

En cuanto a la información que ha publicado recientemente el diario «The Sun», en la que se aseguraba que los «supermercados españoles acaparan frutas y hortalizas mientras que los consumidores británicos son racionados», ha provocado malestar entre las organizaciones de agricultores. El el mismo artículo se habla de que algunas cadenas como Tesco y Morrisons han limitado la adquisición de verdura de hoja. En este sentido, Vargas asegura que varias cadenas de supermercados británicos echaron un pulso y quisieron forzar el precio a la baja y no pagaron lo que se les pedía, por lo que se han quedado sin género, ya que hubo otros compradores que sí abonaron esas cantidades. «Ha sido una errónea estrategia comercial», destaca a su vez el director de la Asociación de Productores-Exportadores de Frutas y Hortalizas de Murcia (Proexport), Fernando Gómez. «Hay supermercados en el Reino Unido que sí tienen producto de hoja, y la lechuga tampoco ha faltado en los de Alemania y Francia», indicó a Efe.

Por su parte, el presidente de la Federación de Cooperativas Agrarias de Murcia (Fecoam), Santiago Martínez, indicó que las hortalizas «son un producto perecedero, que dura dos o tres días y que no se puede retener o almacenar».

Murcia produce nueve de cada diez lechugas que se consumen en Reino Unido. Actualmente, en esta comunidad, a juicio de Gómez, se ha normalizado el 70% de la producción.

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