Bruselas, pendiente del futuro político en España para concretar los ajustes

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La Comisión Europea publica esta tarde su evaluación sobre los desequilibrios macroeconómicos de todos los países, aunque este año no adjuntará al mismo tiempo las recomendaciones subsecuentes como ha hecho en anteriores ocasiones. Un gesto que se puede interpretar como un retraso deliberado a la espera de vislumbrar el futuro político de la tercera economía de la zona euro, España. En el informe se analiza la situación económica del país, el cumplimiento de la agenda de reformas comprometida y, sobre todo, se evalúan los progresos que ha hecho el Gobierno ahora en funciones hacia el cumplimiento de las recomendaciones que le hizo la propia Comisión.

Fuentes de esta institución insistían aún ayer que el Ejecutivo comunitario no ha tomado ninguna decisión concreta hacia España, ni ha cerrado las recomendaciones ni sabe si va a utilizar el recurso de enviar una carta, una «recomendación autónoma», aparte en la que podría definir cuáles son las acciones en respuesta a la situación fiscal en España. Pero puesto que se da por hecho que este año tampoco cumplirá el objetivo de reducción de déficit, es poco probable que la Comisión no haga nada.

Está previsto que el informe sea hecho público a primera hora de la tarde junto con las demás evaluaciones país por país y se espera que será una llamada de atención a España, en la que se recordará a las autoridades los deberes que tiene que llevar a cabo, cualquiera que sea el Gobierno. El laberíntico proceso de formación del ejecutivo se ha mezclado con este calendario que no se diseñó para poder hacer frente a semejante situación. Ningún portavoz ha querido confirmar o desmentir si la Comisión puede conceder un año más para llegar al 3% de déficit o no. Todo lo más se habla de que es una opción «que está sobre la mesa». En general, la Comisión hace sus cálculos «asumiendo que habrá una contibuidad en la política». En este caso, no es posible apoyarse en tal asunción.

Pero, al mismo tiempo, con esta actitud, la Comisión puede dar a entender que su opinión no será la misma dependiendo quien se instale en La Moncloa. Puede que no fuera casualidad que el candidato socialista, Pedro Sánchez, se reuniera con el comisario de Economía, Pierre Moscovici, la semana pasada, con el que le une su militancia ideológica. En todo caso, Sánchez dijo que quería pedirle más flexibilidad. Se puede considerar que Moscovici ha sido particularmente hostil hacia la gestión del Gobierno de Mariano Rajoy, al que hasta ahora ha advertido que necesitaría hacer más recortes. Hasta la decisión de adelantar la tramitación del presupuesto de 2016 fue mal recibida, sin tener en cuenta la enorme ventaja que supone en las actuales circunstancias de incertidumbre. Sin embargo, después de que se abra la posibilidad ?al menos teórica? para la formación de un Gobierno presidido por un socialista, coincide con que se haya abierto el abanico de posibilidades, incluyendo la de alargar el plazo para el cumplimiento del déficit para suavizar las medidas de recorte, algo que hasta ahora estaba sistemáticamente excluido.

Este ejercicio de análisis forma parte del «semestre europeo» de coordinación de políticas macroeconómicas y en teoría sirve para orientar los planes reformas que deben presentar en abril los países miembros. En el caso de España, es difícil prever cómo se podrá llevar a cabo este trámite teniendo en cuenta que la opción en estos momentos más probable es la de las elecciones anticipadas, es decir, que no haya un Gobierno con capacidad de elaborarlo. El vicepresidente económico, Valdis Dombrovskis, ya ha dejado claro que en cualquier caso España tendrá que entregar sus informes en abril. La Comisión analizará después su viabilidad y en mayo emitirá sus recomendaciones específicas por país, basadas en esos planes de estabilidad nacionales.

Desde finales del año pasado, la Comisión dijo que el presupuesto de 2016 no lograría reducir lo bastante el déficit y que España debería tomar las medidas necesarias ?más recortes de gasto? para asegurarse de que se alcanza el 2,8% del PIB este año.

Bruselas repitió en enero sus advertencias en el informe ordinario sobre la marcha del plan de rescate de una parte del sector financiero. Entonces ya se detectaba «cierta fatiga reformista» y «cansancio de consolidación» en la acción del Gobierno, que entraba ya en zona de campaña electoral. En sus previsiones macroeconómicas de invierno la Comisión ha expresado recientemente su preocupación por el posible impacto negativo de la incertidumbre política en la agenda de reformas.


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