Bruselas avisa a España del riesgo de frenar las reformas

Bruselas vuelve a dar a España una de cal y otra de arena. La Comisión Europea celebra el fuerte despegue experimentado por la economía española en los últimos años gracias a las reformas desplegadas en la última legislatura, pero llama al futuro gobierno a no bajar la guardia porque aún hay desequilibrios por corregir. El Ejecutivo comunitario señala en su informe del año sobre España los deberes pendientes en materia de consolidación fiscal y reducción del desempleo, y advierte del riesgo que paralizar o desacelerar el ritmo reformista tendría en la recuperación económica.

El estudio, que sirve de documento de trabajo a los servicios de la Comisión de cara a las recomendación que hará al país en materia de política económica u fiscal, reconoce que la economía española ha experimentado en los últimos años un crecimiento significativo, y lo achaca entre otras cosas a la agenda reformista puesta en marcha por el Gobierno del PP. En concreto, Bruselas valora positivamente los efecto de reformas como la del sistema financiero, que ha permitido sanear y estabilizar el sector bancario, y la laboral, que ha contribuido a que el paro haya bajado «a un ritmo récord».

El Ejecutivo europeo considera que España, que cerró 2015 con un avance del PIB del 3,2% del PIB, seguirá mostrando en los próximos ejercicios un avance robusto, aunque menor. Ahora bien, la Comisión advierte a las autoridades españolas de riesgos a la baja. Entre ellos, la desaceleración de la economía mundial y sobre todo de los países emergentes, pero sobre todo una sobreestimación del potencial del crecimiento del país ?esto es, que el gobierno se confíe? y una parálisis reformista.

De hecho, los técnicos de Bruselas consideran que el actual Gobierno, pese al esfuerzo hecho, no ha tomado «medidas decisivas», dice, en ciertos ámbitos del mercado laboral, y critica que los progresos hechos en algunas materias de reducción del déficit público «han sido escasos». Por ejemplo, la Comisión denuncia la ausencia de actuaciones para fomentar la participación en el mercado laboral y la movilidad regional y para racionalizar los regímenes de renta mínima. En cuanto a las cuentas públicas, centra su crítica en la falta de iniciativas para mejorar la relación coste-eficacia del sector sanitario y racionalizar el gasto farmacéutico hospitalario, y advierte de las consecuencias negativas para el país que tiene el elevado nivel de deuda pública, ahora en el 99% del PIB.










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