Arte y cine, más de un siglo de enredos en Caixaforum Barcelona

Las olas que dibujó Claude Monet en 1886 tienen mucho que ver con las que inmortalizaron los hermanos Lumière en 1896 al grabar el oleaje que golpeaba contra las rocas de la Virgen en Biarritz. Estos dos ejercicios artísticos son un buen ejemplo del eje de «Arte y Cine. Ciento veinte años de Intercambios», exposición que llega a Caixaforum de Barcelona con producción de la Obra Social La Caixa en colaboración con la Cinémathèque francesa.

Pinturas, grabados, carteles y películas de diferentes artistas ponen en danza un diálogo entre el arte y el cine. «Es una exposición de antropología cultural que muestra un juego de relaciones y asociaciones llenas de matices, que pretenden modificar el punto de vista de películas, de obras de arte muy presentes en la memoria visual colectiva», explica el comisario de la muestra, Dominique Païni.

«Nos han dejado obras el Musée d?Orsay de París, el Reina Sofía de Madrid, el Macba de Barcelona, entre otros, pero sobre todo la Cinématèque de París, donde trabajé durante diez años y cuya colección conozco muy bien», subraya un comisario emocionado con el resultado de este trabajo de análisis e investigación.

Entre las piezas que reúne la exposición destacan, por ejemplo, objetos icónicos asociados a Charles Chaplin y Luis Buñuel. «En la Cinématèque se guardan tres ruedas de madera pintada que se utilizaron como decorado de ?Tiempos modernos? y la caja del ciclista de ?Un perro andaluz? de Buñuel», apunta Païni. Además de ruedas y cajas, este templo de la historia del cine también vela por un óleo sobre tela que pintó Harpo Marx y que nos muestra el cráneo de un animal.

Viajes de ida y vuelta

«En España ha habido muchos genios y hemos incluido a varios de ellos como Dalí, Picasso, Buñuel y Arroyo. En concreto, la Fundación Gala-Dalí nos ha prestado una foto de Dalí dibujando a su gran amigo Harpo Marx y la Filmoteca Española nos ha dejado una carta de Dalí a Buñuel con ideas para la película ?La edad de oro?», señala el comisario. Viajes de ida y vuelta, como el que llevó a Dalí a colaborar con Hitchcock en «Recuerda» y a Eduardo Arroyo a buscar al mago del suspense para que dejase su huella en un volumen de litografías, jalonan un recorrido formado por casi 350 piezas artísticas y cinematográficas.

La pasión de Dominique Païni por el cineasta Jean-Luc Godard le ha llevado a relacionar la pintura de Yves Klein con una escena de «Pierrot le fou» en la que Jean Paul Belmondo se pinta la cara de azul Klein: «Tenemos un cuadro de Klein que es propiedad del Reina Sofía y lo hemos puesto al lado del fotograma de ?Pierrot le fou? y del cartel de ?Quatre Nuits d?un rêveur? de Bresson». Sobre Godard todo son maravillas: «Fue un puente entre el siglo XX y el siglo XXI y un puente entre las imágenes que pertenecen a todas las artes», subraya el comisario.

La pieza más curiosa de toda la exposición es un enorme ojo de Jean-Jacques Lebel que responde al nombre de «Forever Young» (1989) y que representa la esclavitud de Hollywood: «Lebel es el mejor ejemplo de artista sobre la pervivencia de la provocación surrealista, a la cual da una vitalidad renovada con la lucidez de sus apropiaciones de imágenes de Hollywood».

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