Apuñalamiento en Londres al grito de «quiero matar a un musulmán»

El incidente ocurrió el pasado lunes, pero no ha sido resaltado por la prensa inglesa hasta este jueves, en que el periódico local londinense «Evening Standard» llevó a su portada la foto de la víctima, un hombre de fe islámica apuñalado el lunes en un tren del sureste de la capital al grito de «quiero matar a un musulmán». El agresor fue un hombre de 38 años, de raza negra, detenido a los diez minutos y que será juzgado por un delito de odio. Los crímenes contra inmigrantes y minorías religiosas han aumentado hasta un 41% en el Reino Unido tras el Brexit.

La víctima se llama Mohamed Askar Alí, de 40 años, es de origen bangladesí, trabaja de repartidor, casado y es padre de tres hijos. La familia vive en Wandsworth, una población al Suroeste del Gran Londres. Viajaban en el tren que conecta la zona Sur cuando apareció en su vagón un hombre dando voces de «quiero matar a un musulmán», «volved a Siria» y «hay que matar a todos los musulmanes». Según algunos testigos, fue recorriendo el pasillo con un cuchillo en la mano y mirando a los viajeros para seleccionar a su víctima. Se paró frente a la mujer de la víctima, Kusulma, de 39 años, que vestía el hijab, el pañuelo que tapa el pelo y el pecho. «No quiero una mujer musulmana, quiero un hombre musulmán», le dijo, y acto seguido comenzó a acuchillar a la víctima.

«Nadie salió a ayudarnos»

Askar Alí sufrió heridas en la frente, el pecho y la espalda y sangraba profusamente. Su mujer lamenta que «movía el cuchillo y nos amenazaba pero nadie salió a ayudarnos». Tras la agresión sí se acercó una mujer mayor, enfermera, que aplicó los primeros auxilios. «Ella fue maravillosa y puede que su acción le salvase la vida. Le estamos muy agradecidos», ha declarado Kusulma al periódico local.

El hombre se encuentra ingresado en el hospital, grave pero fuera de peligro. La foto que ha distribuido la familia lo muestra con mal aspecto y una mascarilla en el rostro.

El agresor, que vestía una Barbour negra y guantes y vaqueros del mismo color, se bajó en la parada de Forest Hill, al sureste de Londres, todavía dando voces. La Policía del Transporte lo detuvo casi al momento. El acto no se ha considerado terrorismo, sino un crimen de odio.

Hace un par de semanas, Imran Khan, británico de origen paquistaní de 37 años y padre de cinco hijos, sufrió serias quemaduras en el rostro cuando un grupo de adolescentes le lanzó ácido a la cara mientras repartía pizzas en el Este de Londres.

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