Altruismo, solidaridad y emoción en la XII Edición Premio ABC Solidario

No todo son malas noticias en los medios de comunicación. No solo de crisis, de Brexit y de elecciones vive el hombre. Así se remarcó esta tarde en la ceremonia de entrega de los Premios ABC Solidario, que cumplen ya doce años de vida. Reconocer la labor social de entidades con un trabajo a menudo silencioso es sacar de las sombras el trabajo abnegado de diplomáticos, voluntarios, cooperantes, policías, soldados, misioneros y religiosas. Pero darles un dinero, como el que este lunes se entregó, es también abocarles a seguir esforzándose en el camino para hacer de éste un mundo más habitable, más justo, algo mejor. Y, a menudo también, por qué no decirlo, salvar vidas.

Ha sido uno de los denominadores comunes de los discursos de todos los galardonados al recoger los premios ABC Solidario, reconocimiento que no existiría de la mano de sus entidades patrocinadoras, Telefónica y Banco Santander.

La Bibblioteca de ABC se llenó esta tarde de personalidades como Ana Botella, patrona de la Fundación Integra, el ex que fuera Defensor del Menor, Pedro Núñez Morgades, miembro de Unicef- Comité Español , así como todos los integrantes del Jurado, que falló sus premios. Forman parte del jurado la Defensora del Pueblo, Soledad Becerril (presidenta); el director general de Comunicación, Marketing Corporativo y Estudios de Banco Santander, Juan Manuel Cendoya; el director de «La Tarde» de Cope, Ángel Expósito; Joan Fontrodona, profesor ordinario de Ética Empresarial de IESE Business Scool; Julio Linares, vicepresidente de Telefónica; Julio Luis Martínez, rector magnífico de la Universidad Pontificia de Comilla; Jaume Sanllorente, presidente ejecutivo de Sonrisas de Bombay; y Catalina Luca de Tena, presidenta editora de ABC.

Pero de lo que se ha abarrotado el espacio solemne de este periódico ha sido de altruismo, solidaridad y emoción. «Saquen los clínex», advertía con gracia el maestro de ceremonias y miembro del jurado, Ángel Expósito.

E hicieron falta al ver el destino de Amina y Ghada, unidas en el proyecto que la Fundación Entreculturas- Fe y Alegría ha hecho posible en Líbano. «Porque el 86% de los desplazados de una crisis migratoria, como la provocada por la guerra en Siria, se quedan muy cerca del lugar del que partieron», subrayó Daniel Villanueva tal fecha como la de este lunes, Día Mundial del Refugiado, cuando la agencia de Naciones Unidas ?Acnur? actualizó precisamente la cifra total del planeta y el drama afecta hasta a 65 millones de «desplazados forzosos».

Un premio dotado con 40.000 euros

Ghada tiene 13 años y cuando su padre perdió el trabajo en Alepo, de donde son oriundos, tuvieron que huir. Es un ejemplo de las palabras de Villanueva. Se quedó a pocos cientos de kilómetros y espera recuperar un día su niñez, confiesa, ésa que dejó pasos atrás. Laureado este proyecto con la medalla de oro a los proyectos solidarios, Amina recogió el galardón junto a Villanueva de manos de la Defensora del Pueblo española.

Lo que ha defendido Amina ha sido la educación para el pueblo. Esos niños hijos de refugiados necesitan seguir aprendiendo, como herramienta imprescindible para su futuro, les lleve adonde les lleve. Amina es profesora: lo era en Siria y lo es ahora en Líbano, personificando un ejemplo mismo de transformación personal y de experiencia volcada hacia el prójimo.

«Lo mejor de este premio es que no se olviden de nosotros y nuestro trabajo. Mi objetivo es que todos los niños tengan educación». Comparte ese objetivo y los 40.000 euros del premio ahora con la Fundación y el Servicio Jesuita para los Refugiados en la zona de Líbano donde trabajan con la población siria refugiada.

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