Las ocho claves para pagar menos por una hipoteca en 2026

A pesar de la situación del mercado hipotecario, existen algunas fórmulas para encontrar los mejores precios

Contratar una hipoteca supone mucho más que elegir una cuota mensual que encaje en el presupuesto. El tipo de interés, el plazo, las vinculaciones, las ayudas disponibles y la capacidad para negociar pueden marcar diferencias de miles de euros a lo largo de la vida del préstamo.

Actualmente, el mercado hipotecario afronta 2026 con unos tipos todavía contenidos, pero con un euríbor que ha vuelto a subir. En mayo, el tipo medio de las nuevas hipotecas sobre vivienda se situó en el 2,98 %, según la Estadística de Hipotecas del INE, mientras que el fijo se colocó en el 2,96 %, y el variable alcanzó el 3 %.

Al mismo tiempo, el euríbor a 12 meses, referencia de las hipotecas variables, cerró julio en el 2,855%, frente al 2,079% registrado un año antes. En este escenario, Pablo Vega, experto en hipotecas de Roams, identifica ocho decisiones que pueden ayudar al comprador a reducir el coste de su financiación.

Negociar cada décima, clave

Según afirma el experto, la primera clave está en negociar el tipo de interés. Y es que una diferencia que parece pequeña puede convertirse en miles de euros cuando se aplica durante 20 o 30 años.

Sin ir más lejos, en una hipoteca de 166.730 euros a 25 años, pagar un 2,8% supone una cuota aproximada de 773 euros. Con un 3,3%, asciende a unos 817 euros. La diferencia es de 43,5 euros al mes. Si se mantiene durante todo el préstamo, supone cerca de 13.050 euros adicionales.

Por ello, Vega recuerda que la primera oferta del banco no tiene por qué ser definitiva. Por eso recomienda acudir a varias entidades y utilizar las distintas propuestas para negociar, e incluso en algunos casos, pedir la ayuda de un bróker.

Una cuota más baja no siempre es más barata

La segunda cuestión sobre la que habla el experto asegura que es de vital importancia no confundir una cuota más baja con una hipoteca más barata. En este sentido, recalca que alargar el plazo reduce el pago mensual, pero aumenta los intereses totales.

Un hecho sobre el que habla desde la practicidad de un ejemplo concreto: sobre 166.730 euros al 2,98%, pasar de 25 a 30 años reduce la cuota de 789 a 701 euros. Sin embargo, los intereses suben de 69.950 a 85.680 euros.

Por eso, si la economía familiar permite asumir una cuota mayor, acortar el plazo suele reducir el coste final, a pesar de que, en primera instancia, pudiera parecer todo lo contrario.

Las bonificaciones no siempre salen a cuenta

La tercera clave está en analizar las vinculaciones que ofrece el banco. Domiciliar la nómina, contratar seguros o utilizar tarjetas puede reducir el tipo de interés, pero eso no garantiza que la operación sea más barata.

El coste de los productos debe compararse con el ahorro que generan. Un seguro puede reducir los intereses, pero si sus primas son superiores a ese ahorro, el resultado final será negativo.

Vega recomienda mirar la TAE y el coste total del préstamo, no solo el TIN o la cuota inicial. Cada producto debe analizarse por separado para comprobar si realmente compensa contratarlo.

Una misma tasación para distintos bancos

El siguiente punto, en vistas del experto, gira en torno a la posibilidad de aprovechar una misma tasación para negociar con diferentes bancos. Habitualmente, el comprador suele asumir este gasto, pero no tiene que repetirlo cada vez que solicita financiación.

Por ello, las entidades deben aceptar una tasación realizada por un profesional homologado siempre que no haya caducado, un hecho que puede permitir que esta tasación se utilice con diferentes entidades.

Vega recalca la importancia de tener en cuenta que la vigencia habitual ronda los seis meses. Además, asegura que, si una entidad rechaza la operación, debe entregar el informe original para que pueda utilizarse ante otro banco.

El uso de avales para reducir la entrada

La quinta vía son los avales públicos. Su utilidad principal no está en reducir la cuota, sino en facilitar el acceso a la vivienda a quienes tienen ingresos suficientes para afrontar el préstamo, pero no han conseguido reunir la entrada. Actualmente, la financiación habitual cubre el 80% del valor del inmueble. El resto debe aportarlo el comprador, junto con los impuestos y gastos.

Es por ello que la Línea de Avales ICO para Vivienda Joven permite financiar hasta el 100% del valor de tasación o compra para menores de 35 años y familias con menores a cargo, siempre que se cumplan las condiciones previstas.

En este sentido, Vega recalca la existencia de programas autonómicos. Madrid, Andalucía, Castilla y León y Galicia cuentan con diferentes mecanismos de aval y financiación. Sin embargo, hace también hincapié en el hecho de que financiar una cantidad mayor también implica asumir una deuda más elevada y pagar intereses sobre un capital superior.

La consulta de ayudas, otro aspecto clave

En sexto lugar Vega hace también hincapié en la importancia de consultar las ayudas antes de elegir la vivienda. El Plan Estatal de Vivienda 2026-2030 contempla ayudas de hasta 15.000 euros para menores de 35 años que compren o construyan su primera vivienda en determinados municipios.

Además de ello, Vega recalca que a estas ayudas se añaden reducciones del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales en algunas comunidades para determinados colectivos. Por eso, la ubicación de la vivienda puede modificar de forma importante el desembolso inicial.

Un cambio de entidad puede traducirse en ahorro

La séptima opción es comparar la hipoteca una vez contratada y valorar un cambio de entidad. Una hipoteca no tiene por qué mantenerse en el mismo banco durante toda su vida, y Vega recalca que la subrogación permite trasladar el préstamo a otra entidad.

El nuevo banco asume los gastos de notaría, registro y gestión. El cliente afronta únicamente la tasación, que suele costar entre 300 y 400 euros. El banco de origen puede cobrar una compensación por reembolso anticipado si está contemplada en el contrato y dentro de los límites legales.

Además, antes de cambiar, también se puede negociar con la entidad actual mediante una novación. Esta fórmula permite modificar el tipo, el plazo u otras condiciones sin trasladar la hipoteca. Según el experto, puede resultar especialmente interesante cuando quedan al menos cinco años de préstamo y el nuevo tipo mejora el actual en medio punto o más.

Una amortización anticipada también puede ser clave

La octava y última clave mencionada por Vega no es otra sino la de amortizar anticipadamente. Cuando el cliente dispone de dinero para reducir la deuda puede elegir entre bajar la cuota o acortar el plazo.

Si el objetivo es pagar menos intereses y se puede mantener la mensualidad, reducir años suele ser más eficaz. En una hipoteca de 166.730 euros al 2,98%, pasar de 25 a 20 años elevaría la cuota de 789 a 923 euros, pero reduciría los intereses totales en unos 15.150 euros.

Si, en cambio, la prioridad es disponer de más margen cada mes, puede ser preferible reducir la cuota. Todo depende del prisma de cada hipotecado, pero Vega demuestra que, a pesar de que el mercado hipotecario atraviesa una situación compleja, sigue habiendo métodos de todo tipo.

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