Impuestos, Juegos Olímpicos y propiedades, las justas

Nuestros ayuntamientos nos meten la mano en el bolsillo con nocturnidad y alevosía y aquí no pasa nada... de momento.[…]


Nuestros ayuntamientos nos meten la mano en el bolsillo con nocturnidad y alevosía y aquí no pasa nada... de momento. Nos suben el IBI de nuestras viviendas, el impuesto sobre vehículos de tracción mecánica o imponen, como en la capital de España, un impuesto por la recogida de basuras al tiempo que conminan a los ciudadados a clasificar los residuos.

Falta muy poco -Badalona cobra 3.000 euros por escupar en la vía pública y La Coruña 750 por tirar un chicle a la calle- para que nos cobren también por respirar con el pretexto de que el aire que aspiramos también pertenece al municipio de marras. Ayuntamientos como el de Madrid, que sigue erre que erre en la costosísima batalla de organizar los Juegos Olímpicos de 2016, todavía no se ha dignado a explicar quá va a hacer con el dinero que nos expropia para compensar el que ya no ingresa del negociazo venido a menos -a casi nada puede que por mucho tiempo- del suelo.


La táctica es la del decretazo. No hay debate, y esto es lo más preocupante del caso. Resulta que 49 de las 52 capitales de provincias española han decidido subir el impuesto de bienes inmuebles (IBI) y apenas ha habido controversia entre los distintos grupos políticos representados en los ayuntamientos. Como nadie nos defiende, habrá que ir tomado decisiones.

Si tenemos que elegir entre comprar o alquilar una vivienda, hagamos números en una situación de crisis que además encarece extraordinariamente la adquisición. Hagan cuentas y verán si merece la pena alquilar: además del IBI, nos ahorraremos los gastos de comunidad, las derramas y las reparaciones. No tendremos una escritura de propiedad ni una hipoteca a 40 años, pero con un poco de ayuda psicológica podremos sentirnos en unos meses como cualquiera de nuestros vecinos que sí son propietarios.

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Y lo del coche, más claro todavía. En un momento en el que los bancos nos niegan hasta la financiación para movernos sobre las cuatro ruedas, imaginemos sólo cuantos taxis, aviones y vehículos de alquiler nos caben en los miles de euros que pagamos al año por la adquisición de un coche en impuestos -ciudades como Barcelona aplican ya la tarifa máxima del impuesto de tracción mecánica-, seguros, reparaciones y la tasa de residentes para estacionar, por no hablar del coste del combustible y, lo que es peor, el saqueo que está por venir a golpe de multas con Navidad y la paga extra de los funcionarios públicos a la vuelta de la esquina.

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Claro que a lo mejor alguna luminaria se inventa un impuesto para los que no tienne coche, ni casa en propiedad, con el pretexto de que se benefician de no comerse el marrón de un atasco o de asistir a las insoportable reuniones de las comunidades de vecinos.

 Ironías a parte, es cuestión de semanas o de meses que unos cuantos de los ayuntamientos de este pais se declaren en quiebra, ahogados por la falta de ingresos que ya no proporciona ese rey Midas llamado suelo. Ha habido abuso, y también mala gestión y escasa previsión. Ayuntamientos como el de Madrid ha paralizado la obra pública porque su situación financiera no da para más aunque, eso sí, la decisión no afecta a ninguna obra relacionada con la candidatura olímpica de Madrid ni a algún otro proyecto de altos vuelos, como la Caja Mágica, que acogerá el año que viene un Masters Series de Tenis de tierra batida en el que veremos la sonrisa profidén de nuestros vips.

A uno le suena a cachondeo, en medio del camino de una crisis económica que ya ahoga a las economías familiares y que amenaza con apretar mucho más las tuercas si no hay un muy brusco y totalmente inesperado cambio de tendencia. Uno, por si acaso, se ha convertido en el primer fan de la hoja excel, que por cierto da muchas sorpresas.

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