Volkswagen paraliza la fabricación de los modelos Golf y Passat en Alemania
La medida, que afecta a seis plantas con 27.000 empleados, se debe a un conflicto con dos empresas proveedoras
Los problemas se le acumulan a Volkswagen. Envuelto todavía en el escándalo por el trucaje de las emisiones en los motores diésel -tiene varios frentes judiciales abiertos en distintos países por este motivo, incluido España- ahora la multinacional alemana se ve obligada a paralizar hasta finales de agosto la fabricación de dos modelos insignia para la marca como son el Golf y el Passat. La medida, anunciada este lunes por la multinacional, afectará a seis fábricas de Alemania y supondrá una reducción de jornada para 27.700 empleados. La drástica decisión se debe a la falta de suministros para esos vehículos por un conflicto que mantiene la automovilística con dos empresas de proveedores y que amenaza con convertirse en otra merma millonaria para sus finanzas. De hecho, el parón se prolongará, en principio, una semana y reducirá los ingresos de la compañía unos 100 millones de euros, según la estimación del banco UBS.
En concreto, la interrupción de la producción afectará a la planta de Wolsburgo, donde se encuentra la sede central del grupo presidido por Matthias Müller. Allí se fabrica el carismático modelo Golf y cuenta con 10.000 empleados. También parará la producción en la instalación de Emden, donde se produce el Passat y afectará a 7.500 trabajadores. La decisión también tendrá su impacto en las plantas de Zwickau -que produce ambos modelos- con 6.000 empleados, en la instalación de Kassel, que produce varias piezas de estos coches (con 1.400 trabajadores) y a la de Braunschweig, con otros 1.300 empleados.
De momento, el grupo ha decidido aplicar una jornada reducida y otras medidas de flexibilidad para adaptarse a esta paralización. Sin embargo, reconoció no saber lo que puede ocurrir si se ve obligado a prolongar más en el tiempo la no fabricación de estos populares modelos.
Las empresas suministradoras que han cortado el grifo de Volkswagen son Car Trim, especializada en la fabricación de fundas para los asientos, y Es Automobil Guss, que provee de componentes de los motores a la multinacional alemana. Ambas compañías denuncian que el gigante de la automoción canceló unilateralmente otro contrato de pedidos y le exigen 58 millones de euros en concepto de indemnización. Alegan que habían realizado obras para adaptarse a los requerimientos del fabricante y que la rescisión de los contratos les supondrá importantes pérdidas. Sin embargo, Volkswagen se ha negado hasta ahora a desembolsar ese dinero y los proveedores han decidido dejar de suministrar su material desde la semana pasada, lo que ha provocado el desabastecimiento.
Desde el grupo alemán lamentaron que los proveedores hayan desobedecido una resolución de la Audiencia Provincial de Braunschweig en la que se les obliga a entrar los componentes para la fabricación de estos vehículos. En cualquier caso, Volkswagen insistió en que tratará de llegar a un acuerdo con ambas empresas suministradoras para resolver el problema. Estas dos compañías son filiales del consorcio Prevent, que tiene su sede en Bosnia y que fue fundado por un exempleado de la planta que Volkswagen tenía en Sarajevo.
Buscar una solución
«Suponemos y esperamos que las empresas implicadas puedan solucionar lo antes posible las cuestiones no aclaradas», afirmó este lunes un portavoz del Ministerio de Economía alemán, que sigue atentamente el desarrollo de los acontecimientos. Desde el Ejecutivo germano consideraron que hay una «gran responsabilidad para acometer el problema de la forma más constructiva posible» y por ese motivo también se mostraron seguros de que se encontrará una solución.
En cualquier caso, este nuevo contratiempo para Volkswagen llega en un momento en el que la imagen de la compañía se ha resentido por el escándalo de la manipulación de las emisiones en los motores diésel en más de 10 millones de vehículos en todo el mundo. Algunos expertos consideran que ha sido este problema el que ha provocado que el grupo revise algunos de los contratos con proveedores. De momento, la multinacional está en negociaciones con la autoridades judiciales estadounidenses para alcanzar un acuerdo sobre una sanción multimillonaria por este fraude.