Una canoa plegable de dos emprendedores belgas para facilitar el piragüismo

Quienes aman el deporte del piragüismo afrontan dificultades derivadas del propio sentido de esta disciplina: disponer de un vehículo para[…]

Quienes aman el deporte del piragüismo afrontan dificultades derivadas del propio sentido de esta disciplina: disponer de un vehículo para transportar la canoa y de un lugar donde guardarla, unos quebraderos de cabeza que dos emprendedores belgas han solucionado con una versión plegable.

Del obstáculo surge la innovación y así fue como los belgas Otto Van de Steene y Thomas Weyn, ambos residentes en la ciudad flamenca de Gante, se lanzaron a desarrollar una canoa plegable, fácil de transportar y almacenar, pero al mismo tiempo capaz de ofrecer condiciones de navegación similares o mejores a las de una fija.

Van de Steene relató a Efe que ambos hacían canoa desde hace tiempo, pero que no tenían coche para transportarla ni sitio para guardarla, y fue entonces cuando, "por pura necesidad", empezaron a diseñar una embarcación "que se pudiera plegar rápidamente y que fuera buena para navegar, ya que esto todavía no existía".

El resultado de la tenacidad de estos dos jóvenes, que llegaron a crear hasta 15 modelos antes de lograr una versión satisfactoria, se llama ONAK, mide 465 centímetros de largo y 85 de ancho y tiene una capacidad de entre 200 y 250 kilogramos.

La gran ventaja es que puede convertirse en una especie de maleta con ruedas que apenas pesa 17 kilogramos y tiene unas dimensiones de 40 x 120 x 25 centímetros, con lo que se vuelve mucho más fácil de transportar, ya sea a pie o en un vehículo, así como de almacenar.

Weyn señaló que el problema con el resto de canoas plegables disponibles en el mercado es que o bien son inflables, "por lo que la acuadinámica nunca puede ser buena", o bien son de una hoja, lo cual hace que se pierda energía sobre el agua y, además, que sean difíciles de montar.

"Nuestra canoa está hecha de plástico duro, así que tiene todas las cualidades de una canoa dura, pero hemos hecho que haya pliegues", explicó, a lo cual añadió que "para eso hace falta una técnica especial que hemos desarrollado".

Como indica Weyn, ingeniero civil especializado en Física Aplicada, la canoa está hecha de polipropileno, un polímero termoplástico, y piel está reforzada, por lo que "es resistente a los tajos y es muy acuafóbica", es decir, que navega con facilidad.

Para llevar a cabo el proyecto, se sirvieron de fondos públicos para la innovación del gobierno regional flamenco, de financiación privada y de sus propios ahorros.

A ello añadieron lo recaudado a través de una campaña de micromecenazgo en la plataforma "Kickstarter" que superó la meta inicial de 150.000 euros y alcanzó los 235.230 euros.

Las canoas cuestan en torno a los 1.195 y 1.295 euros.

Estos jóvenes emprendedores quisieron asimismo ser originales en la fase de comercialización del producto, en la que además de recurrir a las tiendas en las que se venden otras canoas, ofrecen a los consumidores que adquieran un modelo de ONAK por internet la posibilidad de obtener rédito económico como "embajadores".

"Tenemos un modelo diferente que el que ofrecen otras empresas, damos la oportunidad a cada cliente de ganar tanto como ganaría una tienda que vendiera nuestra canoa", cuenta Otto.

Cada canoa ONAK incluye un enlace personal que permite a los "embajadores" que capten a otros compradores ganar 50 euros y hasta 200 si comparten "sus aventuras y eventos" en un perfil en línea.

Además, los nuevos clientes que adquieran la canoa a través de este método obtienen gratuitamente una bolsa impermeable, por lo que ambas partes salen beneficiadas y se genera una especie de comunidad en internet en torno al producto y la empresa.

Van de Steene, que estudió diseño gráfico, revela que ya han logrado vender en solo un mes 235 canoas, muchas de ellas en el extranjero y la mayoría fuera de Europa.

Su proyecto ha demostrado que hay "un enorme interés" por la innovación, sobre todo teniendo en cuenta el mercado potencial al que todavía no han llegado.

Los dos emprendedores confiesan que esperan consolidar su negocio más allá de las fronteras de Bélgica, al que irónicamente llaman "el peor país para hacer piragüismo", pero en cuyos ríos ha sido fraguada una canoa que revolucionará las condiciones en las que se ejerce esta disciplina.

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