Suspenden por tercera vez por razones humanitarias desahucio de un matrimonio

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El desahucio ordenado por un Juzgado de Cantabria al que se enfrentaba un matrimonio de la localidad cántabra de Gama, previsto para este martes, se ha suspendido por tercera vez por razones humanitarias ante la situación grave de salud que atraviesa el marido.

Esa decisión ha sido hoy una "satisfacción" para Martín Setién y María Núñez, de 55 y 53 años, que se suma a que han conocido que un Juzgado de Gijón (Asturias) ha adoptado medidas cautelares, tras una denuncia presentada hace unas dos semanas, para determinar la validez del contrato de retroventa que firmaron con un prestamista y que desencadenó en un procedimiento civil y penal que se inició 2012.

El portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de Cantabria, Óscar Manteca, ha mostrado su alegría por esa doble noticia y estima que pasará "un mínimo de un año" hasta que se demuestre la "nulidad" del contrato, porque asegura que fueron "engañados por un grupo de estafadores".

"Durante ese tiempo esperamos que el Juzgado de Santoña desactive las órdenes de desahucio hasta que se produzca una resolución definitiva", afirma Manteca.

Un tiempo que servirá a la familia para "respirar" porque, en palabras de Héctor Setién, hijo del matrimonio, no contaban con "este giro radical" de los acontecimientos.

"De momento podemos estar tranquilos y contentos. Mis padres ni se lo creen porque son peleas y peleas desde hace años y hoy podemos ver la luz", ha apostillado.

Y es que la familia ya se ha enfrentado a otros dos procedimientos de lanzamiento en enero y febrero de este año.

En esta ocasión, la comisión judicial ha acudido a la vivienda a las diez de la mañana para proceder al desahucio del matrimonio y allí ya estaban concentradas cerca de medio centenar de personas entre vecinos de la zona y miembros de la PAH.

Tras comprobar el historial médico de Martín, que tiene cáncer terminal, y a lo que se suma el cuadro de ansiedad y fibromialgia de María por esta situación "desesperante", se ha decidido la suspensión del desahucio por motivos humanitarios.

Todo empezó hace seis años cuando el matrimonio viajó a Gijón para solicitar un dinero a un prestamista para hacer frente al pago de una hipoteca que solicitaron con el fin de adaptar la vivienda a uno de sus dos hijos, que era discapacitado y ya ha fallecido.

Para ello, firmaron "sin saberlo" un contrato de retroventa de la vivienda, siendo "imposible" abonar las cuotas de pago porque intentaron contactar "sin éxito" en varias ocasiones con el prestamista.

"Mis padres fueron a una notaría creyendo que firmaban un préstamo privado y en realidad estaban acordando una compraventa de la vivienda por un precio ridículo comparado con su valor", explica Héctor Setién.

Al cabo de una año recibieron la demanda de una tercera persona a la que, al parecer, el prestamista había vendido la vivienda y que les solicitaba "más de 40.000 euros", cantidad resultante tras sumar los 16.000 euros solicitados por el matrimonio más los intereses.

"No es una situación hipotecaria con un banco, sino que se trata de una compleja trama que ha dejado una docena de casos por el norte de España", afirma el portavoz de la PAH.

El matrimonio interpuso una denuncia en el Juzgado de Gijón pero la capacidad probatoria de la "estafa" era reducida y se archivó. Sin embargo, la Guardia Civil mantiene en curso una investigación que, según el portavoz de la PAH, podría reabrir el caso por la vía penal.

Héctor Setién ha hecho un llamamiento a aquellas personas que atraviesan por una situación de "precariedad" y necesiten un préstamo para que "se asesoren bien y tenga en cuenta lo que firman", y así no caigan en la "angustia" que hoy día viven sus padres.

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