Presentan alegaciones al previsto aumento de extracción de agua en Valdega

La Asociación Salvemos el Ega, los ayuntamientos de Ancin y Mendaza, y diversas entidades, con la colaboración de Sustrai Erakuntza,[…]

La Asociación Salvemos el Ega, los ayuntamientos de Ancin y Mendaza, y diversas entidades, con la colaboración de Sustrai Erakuntza, han presentado hoy alegaciones contra la intención de la CHE y la Mancomunidad de Montejurra de aumentar la extracción de agua del acuífero de Lóquiz, en Valdega.

Los impactos ambientales y sociales de este aumento "serían muy preocupantes", han asegurado en un comunicado estos colectivos tras presentar las alegaciones en el registro de Estella.

Las alegaciones, presentadas asimismo por 840 particulares, denuncian que del acuífero ya se obtienen 7 hectómetros cúbicos anuales sin concesión y en el futuro se pretenden duplicar las extracciones.

En ese sentido, citan datos del "Estudio de tendencias en las series cronológicas de la cuenca del río Ega", elaborado por los investigadores de Hidrogeología y Medio Ambiente de la Universidad del País Vasco Iñaki Antigüedad Auzmendi y Ane Zabaleta Lopetegui.

Los datos, destacan estas entidades, indican que, en los años 1991-1992, el 45 % de las jornadas el río registraba un caudal inferior a 500 litros por segundo, mientras que en los años 2011-2012 fueron el 80 % de los días.

En cuanto al acuífero, en 1991 el 15 % de los días estaba por debajo de ese caudal mientras que en 2011 llegó al 60 %.

De este modo, agregan, "el estudio concluye que el río Ega está perdiendo su caudal desde Ancín hacia Murieta de manera considerable en los últimos años, fundamentalmente por las excesivas extracciones de agua por parte de la Mancomunidad de Montejurra".

Además, consideran que, al tratarse de un sistema "íntimamente relacionado", las extracciones están afectando a la disponibilidad de agua en el río Ega, lo que "se ha hecho patente en los varios episodios de secado total de las múltiples fuentes y surgencias de agua del municipio de Ancín y alrededores, sucedidas en los últimos años".

"Es digno de mención el año 2011, donde dichos manantiales permanecieron prácticamente secos todo el año", subrayan.

Alegan asimismo que una disminución en la disponibilidad de agua, especialmente en período de estiaje, resulta incompatible con las concesiones y usos existentes (regadíos), lo que "pone en riesgo el modo de vida tradicional del Valle y pueblos ribereños río abajo".

También opinan que es incompatible con el mantenimiento de las mínimas condiciones ecológicas del río Ega y sus ecosistemas asociados, algunos de los cuales están protegidos dentro del Lugar de Interés Comunitario Ríos Ega-Urederra.

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