Marqués de Murrieta profundiza en su renovación "para mantener la esencia"

La bodega Marqués de Murrieta, la más antigua de vinos criados de Rioja, continúa con el proceso de renovación emprendido[…]

La bodega Marqués de Murrieta, la más antigua de vinos criados de Rioja, continúa con el proceso de renovación emprendido hace años, con el horizonte final puesto hacia 2022, para "mantener la esencia, para que todo siga igual" después de 165 años de historia.

Así lo ha explicado a EFE Vicente Dalmau Cebrián-Sagarriga, Conde Creixel y responsable de esta bodega, premiada en 2015 como la mejor bodega del mundo.

Cebrián-Sagarriga ha sido nombrado hoy "Cofrade de Honor" de la Cofradía del Rioja, una organización que distingue a quienes han destacado en la promoción del vino de Rioja y de sus valores.

En este acto, ante todos los miembros de la cofradía, su Gran Maestre, Luis Ángel Vargas ha dado un "cepazo" al responsable de Marqués de Murrieta y le ha conminado a prometer que defenderá el Rioja, que lo beberá, que presumirá de él y que "no lo aguará".

"Todo eso es muy sencillo, porque lo hago habitualmente", ha dicho Cebrián Sagarriga, que ha subrayado que para esta bodega es "un honor" entrar en la Cofradía del Vino de Rioja.

El Gran Maestre de esta organización ha leído el acta de nombramiento en el que se considera que Marqués de Murrieta es la bodega "que todo el mundo debería conocer" y en la que se comprueba como "se ha sabido adaptar a los nuevos tiempos sin perder un ápice de su filosofía, que es alcanzar la excelencia del Rioja".

"Solo he tratado de aportar honradez, seriedad y respeto al vino desde que estoy al frente de esta bodega", ha contestado el Conde de Creixel, que dirige Marqués de Murrieta desde 1996.

Esta bodega, ha explicado en declaraciones a EFE, exporta a más de 100 países "y cualquier cosa que sea promocionar el vino, como este acto, es fantástica" porque "el Rioja es una marca sólida, pero hoy luchamos con vinos de España y de muchos otros lugares".

Esa competencia "sería inviable sin calidad, y nosotros nos esforzamos cada día por la excelencia", ha asegurado el bodeguero, que defiende "un concepto que fue difícil de introducir en España" (en el mundo del vino) el de "la inversión a largo plazo" porque "no todo se consigue en dos minutos y hay que hay que ser pacientes".

Marqués de Murrieta ha tenido esa paciencia "por actualizarnos" pero "creemos en la identidad de nuestros vinos" y "no hemos perdido personalidad por la búsqueda de un mercado".

Cree "preocupante" el que los jóvenes no beban vino y asegura que "hay que llegar como sea a ellos" pero "eso no supone transformar todo un proyecto" sino "atraerles" y pone como ejemplo las 30.000 personas que han visitado la bodega desde su reapertura a finales de 2014, "en un alto porcentaje jóvenes" y por eso es optimista, porque "poco a poco, se consume más y de más calidad en lugar de volumen".

Respecto a la transformación de Marqués de Murrieta "pero para que todo quede igual", tras la reforma de la sede principal, el Castillo de Ygay -en la que se invirtieron más de 14 millones de euros y 9 años de trabajo- ahora abordan la construcción de una nueva zona de producción.

Se trata de una zona de 25.000 metros cuadrados en la que "todo será nuevo" y tendrá importancia la tecnología, para llevar allí la producción de vino a partir de 2019, después de cuatro años de trabajo "y una inversión importante" que les permitirá ampliar la producción alrededor del treinta por ciento.

Tras ese proyecto prevén "aunque está en alfileres" la transformación de lo que hoy es la antigua bodega "para ampliar el espacio enoturístico y construir un pequeño hotel de lujo" con el horizonte puesto en 2022.

Así, "serán 25 años de trabajo", explica, "con un respeto escrupuloso a nuestra tradición y a nuestra esencia" para "cambiarlo todo y que todo siga igual", ha concluido.EFE

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