La cruda realidad de los fondos cotizados

Los ETFs son una forma rápida y sencilla de invertir, pero a veces es recomendable pararse y pensarlo dos veces

Ya no hay manera de hablar de los mercados sin hablar de los fondos cotizados (o ETF). En enero, se invirtieron 79.000 millones dólares en ETFs de EE.UU. tras alcanzar el S&P500 máximos históricos. Seguidamente, cuando al fin se tambaleó el mercado alcista, el dinero también salió rápido, unos 31.000 millones en una semana, algo que ya no resulta sorprendente. Más de 23.000 millones salieron del ETF gigante SPDR S&P500, conocido por el ticker SPY, que invierte en compañías del S&P500. Para los inversores, desde gestores de 'hedge funds' a traders algorítmicos, e incluso pensionistas, comprar y vender ETFs que replican índices como el SPY es sencillamente la manera más rápida de comprar y vender acciones.

A pesar de las turbulencias, los fondos indexados a los principales índices se comportaron como cualquier accionista esperaría que lo hicieran: replicaron el mercado. Gracias al crecimiento de los ETFs, invertir es más sencillo que nunca, al menos de forma mecánica. Se puede comprar todo el mercado a través de una sola operación y, en muchos casos, con un pago de comisiones anuales de gestión de menos de 10 centavos por cada 100 dólares invertidos. Pero los ETFs de nada sirven para remediar la verdadera dificultad de invertir: que las acciones a veces pueden suponer una pérdida enorme de dinero. 

No obstante, si miramos más allá de los principales ETFs, la última corrección ha suscitado nuevas preocupaciones. Hay unos 2.100 productos cotizados (ETP), entre los que se incluyen los ETFs e inversiones similares, como notas negociables (ETNs). Algunos hacen apuestas en nichos raros del mercado. Por ejemplo, la nota negociable que se conoce por el ticker XIV y que emite Credit Suisse Group se concibió para la replicación invertida del Índice de Volatilidad Cboe. Básicamente, se apostó porque el mercado se mantuviese tranquilo. Una semana los inversores meten ahí dinero a un ritmo récord y la siguiente los mercados se vuelven locos, el XIV se desangra y pierde más del 90 por ciento de su valor. Credit Suisse está acabando con el XIV.

¿Qué más puede haber?

Los inversores se preguntan qué más podría haber bajo la cubierta de algunos ETPs. En torno a un 20 por ciento de los ETPs por número, que gestionan un total de 76.000 millones de dólares, emplean derivados tales como futuros u opciones para elaborar sus estrategias de inversión, según datos recopilados por Bloomberg. Tales inversiones pueden estar muy lejos de los fondos estándares o «plain vanilla» (clásicos) que cuentan con acciones o bonos, pero muchos no son mucho más difíciles de comprar. Varían desde operaciones en el sector minorista que emplean el apalancamiento para aumentar ganancias (y pérdidas) hasta pujas orientadas al petróleo o al dólar estadounidense o productos que se asemejan a los fondos de cobertura.

«Son motocicletas, no monovolúmenes», comenta Sylvia Jablonski, responsable de mercados de capitales en Direxion Investments, compañía especializada en productos de apalancamiento. «Yo soy la primera en decirle a un inversor minorista que no esté cómodo con el apalancamiento que no use nuestros productos». Según las clasificaciones de Bloomberg Intelligence, son más de 650 los ETPs con los que hay que tener una precaución adicional antes de comprar. 

Veamos el ETF de ProShares UltraPro QQQ, el principal fondo apalancado de EE.UU., que gestiona 53.000 millones de dólares. El fondo, cuyo ticker es TQQQ, se concibió para para triplicar la rentabilidad diaria del Nasdaq100. Para ello, el TQQQ suscribe acuerdos de 'swap', en los que dos partes acuerdan intercambiar la rentabilidad obtenida de instrumentos predeterminados, y compra contratos de contratos de futuros. Aquí vemos un riesgo claro: en un día, el Nasdaq100 pierde un 2 por ciento, mientras que el TQQQ pierde en torno a un 6 por ciento. Un riesgo más sutil, que se recoge en la información del fondo y en la web de ProShares, deriva del objetivo de inversión de un día. A la vista de cómo se combinan las rentabilidades diarias, durante un periodo de tiempo más largo es posible que las pérdidas de que quienes cuenten con TQQQ sean superiores a tres veces las del Nasdaq100.

El United States Oil Fund LP también emplea futuros, pero por un motivo diferente. Lejos de exprimir la rentabilidad, el USO trata de encajar los cambios en los precios del petróleo contando con contratos mensuales de futuros en la New York Mercantile Exchange. La correlación con las oscilaciones diarias del crudo son muy elevadas, lo que contribuye a que se convierta en el ETF de petróleo más grande y con más operaciones del mundo. No obstante, tales rentabilidades pueden derrumbarse en caso de que se disponga del fondo durante más tiempo debido a los costes que supone el mantenimiento constante, o la prórroga, de estas posiciones de futuros.

Tentación

Los fondos empachados a con la idea de replicar las estrategias de los 'hedge funds' pueden resultar particularmente tentadores para algunos inversores. En los últimos nueve años, han surgido más de 30 de esos fondos alternativos, combinados con 2.600 millones de dólares bajo gestión. Estos fondos pueden tener en cartera otros ETFs directamente, así como comprar un total-return swap sobre ETFs para permitir el apalancamiento y los cortos, es decir, apostar por que otro fondo pierda valor. Cabe plantearse cómo se comportarían tales estrategias complejas si los inversores corriesen a comprar acciones de ETFs o las inversiones subyacentes al mismo tiempo. «¿Qué liquidez tienen estos y qué liquidez tienen las tenencias sintéticas?», pregunta James Pillow, director de Moors & Cabot Inc., en relación con los imitadores de los fondos de cobertura. 

Estas cuestiones se recogen en los folletos. No obstante, al comprar productos complejos a través de un bróker online, lo único que necesitarán hacer los inversores es clicar en la casilla del cuadro de dialogo aceptando los riesgos. Fidelity Investments ha anunciado hace poco que ha interrumpido las compras del XIV y de dos inversiones más centradas en la volatilidad. La Comisión de Bolsa y Valores de EE.UU. también está tomando buena nota. Pero en gran medida son los inversores quienes tienen que averiguar por sí mismos qué están comprando. «No haga clic sin más al ver la información. No es como actualizar un iPhone», afirma Mike Venuto, director de inversiones de Toroso Investments LLC, que comenta que pasó del XIV a otro producto corto en volatilidad hace unos meses. «Con la cantidad de árboles que el sector tala para enviarlos... ¡leeros los malditos folletos!».

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