Italia aprueba realizar el tramo transfronterizo de tren entre Turín y Lyon

Italia aprobó hoy definitivamente el acuerdo con Francia para comenzar las obras del tramo transfronterizo de la línea ferroviaria entre[…]

Italia aprobó hoy definitivamente el acuerdo con Francia para comenzar las obras del tramo transfronterizo de la línea ferroviaria entre la italiana Turín y la francesa Lyon, una obra que ha suscitado durante años fuertes protestas de los vecinos de los valles alpinos.

La Cámara de los Diputados italiana secundó al Senado y ratificó el acuerdo con el Gobierno francés para la realización de este proyecto por 285 votos a favor, 103 contrarios y tres abstenciones.

En contra se mostraron "Izquierda Italiana" y el "Movimiento Cinco Estrellas" (M5S), que tras la votación exhibió carteles del "No-TAV", el movimiento popular surgido para protestar contra la obra.

También algunos alcaldes como la de Turín, Chiara Appendino, o el de Nápoles, Luigi De Magistris, han enviado una carta al primer ministro, Paolo Gentiloni, para pedir la suspensión de esta votación y un encuentro para profundizar en el proyecto.

Sin embargo el Parlamento italiano finalmente ha ratificado la construcción del tramo transfronterizo que atravesará los Alpes para unir la italiana Susa (noroeste) con el municipio francés de Saint Jean de Maurienne, cubriendo una longitud de 65 kilómetros.

El 89 % del tramo será subterráneo y el precio total de la obra ascenderá a 8.600 millones de euros, y será financiado en un 40 % por la Unión Europea (UE) mientras que el resto del precio será cubierto por los Gobiernos italiano y francés.

Se prevé que Italia invierta alrededor de 2.900 millones de euros mientras que Francia desembolsará unos 2.200 millones.

La línea de alta velocidad ferroviaria Turín-Lyon se integra en el Corredor 5 Lisboa-Kiev de la Red Transeuropea de Transportes.

Los vecinos de los valles alpinos italianos por los que pasará esta línea ferroviaria, unidos en el movimiento "NO-TAV", han llevado a cabo fuertes protestas desde los inicios de la década de 1990 contra esta obra, ideada desde por entonces.

En concreto denuncian el impacto medioambiental que entrañaría esta construcción, pues supondría perforar estas montañas y remover toneladas de tierra que, según denuncian, contiene elevadas cantidades de uranio y amianto, dañinos para la salud.

En un comunicado, el ente franco-italiano encargado de realizar las obras y gestionar la línea, TELT, expresó su satisfacción por la ratificación, que consideró "un momento histórico", y recordó que el 22 de diciembre será el turno de la Asamblea Nacional francesa.

Por otro lado avanzó que actualmente se están cumpliendo todos los pasos necesarios para licitar las obras, algo que se producirá en 2017 para permitir el inicio de las obras en 2018.

El vicepresidente de la Cámara de los Diputados, Luigi di Maio, aseguró en Facebook tras la votación que con esta obra Italia "se endeudará durante año y además contará con dos riesgos: el amianto en el agua y la mafia en la construcción".

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