Grupo Alceda reclama cumplimiento de acuerdo para proteger el Hotel Miramar
El grupo Alceda ha reclamado al alcalde de Castro Urdiales, Ángel Díaz-Munío, y a los grupos con representación municipal que[…]
El grupo Alceda ha reclamado al alcalde de Castro Urdiales, Ángel Díaz-Munío, y a los grupos con representación municipal que cumplan el acuerdo aprobado por unanimidad hace tres años para la protección del edificio del Hotel Miramar con el objetivo de evitar su demolición.
En un comunicado de prensa, el grupo para la defensa del Patrimonio Cultural de Cantabria recuerda que el acuerdo de 2015 planteaba la modificación del Plan General de Ordenación Urbana para incluir el edificio de Miramar en el Catálogo de Protección.
"Lo primero y primordial es la protección del edificio", dice Alceda en su escrito dirigido a los grupos municipales, "para después ocuparse de la viabilidad económica con el tiempo necesario, y con los acuerdos de colaboración de las administraciones públicas una vez estén establecidos los usos del futuro".
Para el grupo Alceda, la viabilidad del edificio de Miramar no tiene "un componente económico exclusivamente, sino que debe evaluarse en un contexto de servicio público que debe ser ponderado en términos de rentabilidad social o retorno social y cultural para la ciudadanía".
"La principal función del edificio como equipamiento cultural es el propio valor arquitectónico e histórico de un edifico ubicado en el dominio público y formando parte del patrimonio cultural de Castro Urdiales y de Cantabria", subraya Alceda.
Este colectivo aplaude las iniciativas e ideas planteadas por diferentes grupos y entidades para definir el futuro del Miramar y, entre ellas, destaca la propuesta del Colegio de Arquitectos de Cantabria de rehabilitar el edificio y convertirlo en Centro Cultural de la Mar y de la Costa, una propuesta que se considera de "interés colectivo y compatible" con la Ley de Costas.
"Un uso social y cultural dedicado al conocimiento, divulgación y educación de los vínculos históricos, etnográficos, ecológicos, y económicos de Castro Urdiales con el mar", sostiene.
El alcalde de Castro Urdiales explicó en octubre del año pasado que el Ayuntamiento ha hecho "todo lo que ha podido" para evitar la demolición del hotel Miramar y aseguró que "por sí solo no podía afrontar" su mantenimiento, porque "no es un camino viable" para el presupuesto municipal.
Díaz-Munío afirmó que "ni en Demarcación de Costas ni el Gobierno de Cantabria" ha encontrado una "posibilidad de acompañamiento" para concretar una actuación de interés general como condición impuesta por la administración para mantener en pie este histórico inmueble para "usos compatibles con aquellos que justifiquen la existencia de ese edificio en el sitio donde está".
Todo ello ante la citación producida hace un año por parte de Demarcación de Costas con los propietarios del edificio ubicado en la playa de Brazomar para firmar el levantamiento de actas previas a su demolición, sobre el que pesa una expropiación forzosa.
El grupo Alceda se hace eco de los "esfuerzos" del alcalde para buscar una financiación que permita la viabilidad económica del Miramar, sin que "hayan sido compensados con una respuesta favorable de otras administraciones".
Una "falta de decisión y de compromiso" que anuncia su "inminente demolición" y que, a juicio del colectivo, puede sumarse a la lista del patrimonio cultural de Castro Urdiales que ha desaparecido por "la codicia, la ignorancia o la falta de sensibilidad"
En este sentido, pone como ejemplo la Casa de La Matra, el Teatro de la Villa, la Estación de Ferrocarril, el chalet de Monte Olivete, el teatro Argenta o el convento de la Clarisas.
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