Francia quiere ampliar la prima para la renovación del parque automovilístico
El Gobierno francés negocia con los fabricantes automovilísticos una ampliación de la prima que reciben los usuarios que llevan al[…]
El Gobierno francés negocia con los fabricantes automovilísticos una ampliación de la prima que reciben los usuarios que llevan al desguace un coche antiguo y contaminante a cambio de la compra de otro más limpio y moderno.
El ministro de Economía y Finanzas, Bruno Le Maire, avanzó hoy que se tomará una decisión de aquí a finales de noviembre, y que el Ejecutivo pretende que el nuevo dispositivo cubra también vehículos térmicos poco contaminantes, y no solo los eléctricos y los híbridos, e incluir también los coches de segunda mano.
Le Maire, que compareció ante la prensa junto a su homólogo de Transición Ecológica, François de Rugy, tras recibir a los representantes de la industria automovilística, insistió en que su "voluntad es acelerar la conversión del parque automovilístico francés".
Reconoció que los fabricantes están a favor de añadir "una prima suplementaria", en particular para la compra de eléctricos e híbridos recargables, pero que no hay consenso en que se compense también a quienes adquieran coches térmicos (de gasolina o diésel) con pocas emisiones.
Le Maire dijo que el Ejecutivo va a evaluar el impacto que tendría una prolongación del plan de renovación para las cuentas públicas.
El dispositivo actualmente en vigor prevé ayudas para 500.000 vehículos en cinco años, pero la demanda supera muy ampliamente las estimaciones iniciales y sólo este año se va a llegar o superar la cifra de 250.000.
La prima es de entre 1.000 y 2.000 euros -en función de la renta del beneficiario- por enviar al desguace un vehículo de gasóleo de más de 12 años o de gasolina con más de 19 años y la compra de un coche nuevo que puede ser un híbrido recargable o un térmico (gasolina o diésel) de los más recientes y bajas emisiones. La bonificación sube hasta 2.500 euros si se adquiere un eléctrico.
Rugy afirmó que el objetivo es "liberar a los franceses" de la dependencia del petróleo, cuyo precio depende de los mercados mundiales, y que "pesa fuertemente" en la balanza comercial.
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