Francia experimenta un test de contaminantes en el control técnico de coches
Francia inició hoy, en una fase experimental, las pruebas para evaluar diferentes emisiones contaminantes en las inspecciones técnicas que tienen[…]
Francia inició hoy, en una fase experimental, las pruebas para evaluar diferentes emisiones contaminantes en las inspecciones técnicas que tienen que pasar los vehículos, que pasarán a ser obligatorias a partir de 2019.
Una veintena de centros de inspección técnica participan en esta experiencia, en la que se miden los niveles de emisiones de monóxido de carbono, hidrocarburos no quemados, óxidos de nitrógeno, dióxido de carbono, oxígeno y partículas finas, explicó en un comunicado el Ministerio de Ecología.
"Estas medidas, que no se hacen ahora en ningún otro país europeo, permitirán facilitar la identificación de los vehículos excesivamente contaminantes y a continuación la reparación, al tiempo que desarrollarán las competencias en esta materia", destacó la ministra, Ségolène Royal.
Hasta ahora, los controles técnicos (que en Francia se tienen que hacer cada dos años, una vez que un coche lleva cuatro años circulando) examinan 124 aspectos pero en lo que se refiere a la contaminación se limitan al color y la densidad del humo de los motores diesel.
Cuando entre en vigor la obligación de añadir estos nuevos test, el costo de los controles -que ahora es de media de unos 67 euros- podría aumentar en entre 5 y 20 euros, según dijo el responsable técnico del organismo Securitest, en declaraciones a "Le Parisien".
Esta fase experimental llega cuando sigue la polémica por los resultados publicados a finales de julio de la comisión de expertos que creó Royal para evaluar cuánto contaminan los coches en condiciones de conducción reales, después de estallase el escándalo por el fraude de Volkswagen descubierto en Estados Unidos.
La comisión francesa estableció que todos los coches analizados en condiciones normales de conducción superaban muy ampliamente los niveles de emisiones de su certificación, y en algunos casos, las emisiones de NOx eran hasta 20 veces superiores a las máximas autorizadas.
Pese a sus sospechas, los expertos reconocieron que sus trabajos no pudieron demostrar que los fabricantes de los vehículos examinados utilizan dispositivos ilegales para camuflar las emisiones, del tipo de los descubiertos por Estados Unidos a Volkswagen, "pero no se puede descartar esa hipótesis".
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