Fondos atascados en su propia liquidez
Charles de Vaulx es consciente de que el hecho de mantener la liquidez de su fondo está afectando a sus[…]
Charles de Vaulx es consciente de que el hecho de mantener la liquidez de su fondo está afectando a sus resultados. Pero desde su punto de vista, no hay muchas acciones que merezca la pena comprar. «En estos momentos, no interesa nada tener todo invertido, porque las acciones están muy caras», afirma De Vaulx, cuyo fondo IVA Worldwide Fund valorado en 8.300 millones de dólares sigue muy de lejos el ritmo del índice MSCI All-Country World Index. «Queremos mantenernos por debajo de la referencia, mientras siga la fiesta».
Y no es el único. Son varios los inversores de peso, como los gestores de los fondos First Eagle Global, AMG Yacktman Focused, FPA Crescent, y Longleaf Partners, que llevan meses manteniendo entre un 20 y un 40 por ciento de liquidez en sus activos, e incluso en ciertos casos, más de un año. Los fondos suelen mantener de media un 3,2 por ciento de liquidez en sus activos, según Morningstar Inc. Los más acaparadores están convencidos de que en algún momento, la renta variable caerá y llegará la ocasión de aprovechar las rebajas. Los mercados globales ya han subido más de un 200 por ciento desde mínimos de 2009, por lo que en su opinión, los precios están muy inflados, y no solo en EE.UU. «Las valoraciones están caras en todo el mundo»; afirma Matthew McLennan, responsable de inversión en First Eagle Investment Management codirector del fondo Global.
Perder la paciencia
Pero eso no ha impedido que los mercados sigan subiendo. El índice S&P500 y el MSCI All-Country World Index han subido más del 15 por ciento este año. Los fondos muy líquidos, entre los que se incluyen algunos de los más rentables de los últimos años, están replicando estas referencias en 2017. Y algunos inversores están perdiendo la paciencia con los gestores que prefieren quedarse al margen. «Nadie quiere ser un gestor con excesiva liquidez», afirma Jayme Wiggins, del fondo Intrepid Endurance Fund. «Desde un punto de vista comercial, esto puede hacer mucho daño». Wiggins es un caso extremo. Su fondo tiene un 79 por ciento de liquidez porque considera que las compañías pequeñas, su especialidad, están más caras que nunca. Los activos del fondo han caído más de un 75 por ciento desde su máximo a principios de 2012, con la retirada de fondos de los inversores.
De Vaulx también se ha visto afectado por las amortizaciones, aunque este año han sido menos. «Los que nos conocen saben cómo funcionamos. No estamos haciendo nada nuevo». Tanto De Vaulx como el codirector Charles de Lardemelle trabajaron antes en First Eagle junto con Jean-Marie Eveillard, inversor conocido por su gusto por ir contra la tendencia. Cuando le preguntaron durante el boom de las «puntocom» por qué no se lanzó como todos a las acciones de las tecnológicas, Eveillard afirmó que «prefiero perder la mitad de mis accionistas que la mitad del dinero de mis accionistas».
Mucho tiempo sin caer
Lawrence Glazer, que colabora en la supervisión de un volumen de 2.500 millones de dólares en Mayflower Advisors, con sede en Boston, afirma que está familiarizado con el estilo de De Vaulx y sus registros a largo plazo y que se siente cómodo con ellos. Espera obtener unos resultados respetables durante las subidas y superar al mercado cuando lleguen las caídas. «El problema es que los mercados llevan mucho tiempo sin caer», afirma.
Hay inversores y asesores que no creen que los gestores de fondos deban mantener tanta liquidez, aunque los mercados estén caros. Michael Rosen, que trabaja con clientes institucionales en Angeles Investment Advisors, Santa Monica, California, afirma que la mayoría de los inversores prefieren realizar sus propias elecciones de asignación de activos, decidiendo así por sí mismos si merece la pena el riesgo de cada acción, y evitar así pagar las tarifas de los gestores de fondos por un dinero parado. Hay fondos con una cuota significativa de liquidez que aplican comisiones del 1 por ciento o más al año. Por otro lado, Rosen considera que la estrategia de la liquidez es una forma de medir los tiempos en el mercado. «Muy poca gente a lo largo de la Historia ha sido capaz de hacerlo de forma eficiente y constante», afirma.
A la espera
McClennan, de First Eagle, al igual que otros gestores de fondos de gran liquidez, afirma que no está intentando calibrar el mercado, sino que simplemente está esperando a que aparezcan buenas inversiones y precios atractivos. Los gestores de Longleaf Partners, que tienen el 29 por ciento de sus 3.300 millones de dólares en efectivo, tienen preparada una lista de acciones que les gustaría comprar si los precios caen lo suficiente. En una carta sobre el tercer trimestre remitida a los inversores, la compañía afirmaba que había identificado 15 compañías que prácticamente estaban ya lo suficientemente baratas. Cuando aumenta el volumen de liquidez de un fondo, la presión por comprar aumenta, según el equipo, «pero suele ser el momento de mantener la disciplina al máximo, porque lo más probable es que mejoren las oportunidades».