Favorecer a los ricos para dar a los pobres

Los hedge funds se enfrentan a una fuerte factura fiscal.  Una organización benéfica les espera.

El cierre de una enorme laguna fiscal acecha a los hedge funds estadounidenses. Una ley del año 2008 obligó a los gestores de fondos que obtenían ganancias offshore y las reservaban a declarar el dinero y a pagar impuestos, si bien con un plazo que termina a finales de este año. Aunque los abogados fiscalistas han dado muchas vueltas a este tema, la mayoría se han ido de manos vacías. Para muchos inversores a gran escala, donar el dinero y obtener una deducción fiscal puede ser la opción más atractiva. 

La Robin Hood Foundation está lista para ayudar. La organización sin ánimo de lucro que fundó el multimillonario gerente de hedge fund Paul Tudor Jones para luchar contra la pobreza en la ciudad de Nueva York destaca entre los gestores de fondos por su planificación estratégica del cálculo fiscal. «No cabe duda de que está muy presentes en la mayoría de las organizaciones caritativas», comenta Elizabeth Zeigler, CEO de Graham-Pelton Consulting, que asesora a las entidades sin ánimo de lucro en materia de captación de fondos y gestión. "Cuando uno se para a mirar las organizaciones sin ánimo de lucro que superan el millón en Estados Unidos, resulta que una mayoría considerable no tiene vínculos con gestores de fondos. Robin Hood sí los tiene".

 Por cuanto respecta a la captación de fondos, Robin Hood es conocida por una gala anual a la que acuden muchísimos famosos en la que se recaudan varias decenas de millones de dólares en donaciones y por una conferencia en el que los gestores de fondos comparten sus ideas de inversión favoritas. El dinero de las entradas que se pagan por participar en la conferencia está destinado a causas para combatir la pobreza de Robin Hood, entre las que se incluyen escuelas, programas de formación laboral y bancos de alimentos. Entre los miembros de la junta directiva están algunos gestores de fondos muy conocidos, como David Tepper y David Einhorn. Robin Hood ha contado con el asesoramiento de expertos en la materia, entre los que hay asesores fiscales, abogados y gestores de fondos y, en última instancia, ha trabajado con Fidelity Investments y JPMorgan Chase & Co. para crear dos de los denominados fondos asesorados para donativos, según comentan personas cercanas al tema. Se diseñaron teniendo muy presentes a gestores de fondos.

Una "donación" dudosa

En esencia, los fondos asesorados para donativos tienen dinero y activos destinados a donaciones de los cuales los donantes pueden asignar ayudas a obras de caridad. Permiten obtener una gran deducción de inmediato, por lo general hasta un máximo del 50 por ciento del ingreso bruto ajustado, incluso antes de elegir a qué causa va a destinarse el dinero. La persona que hace la donación renuncia a la titularidad del dinero, que puede seguir estando invertido en mercados. En el programa Robin Hood, hasta un 90 por ciento puede invertirse en hedge funds, es decir, que puede mantenerse en la compañía de la persona que hizo la donación. 

Robin Hood tuvo claro que esta mayor flexibilidad podría ser de gran valor para los gestores de fondos. Pueden mantener el poder sobre grandes cantidades de dinero en una época en la que muchos clientes están saliendo de los hedge funds por la escasa rentabilidad que ofrecen. Aún en el caso de que no obtengan ganancias o beneficios de la inversión, siguen formando parte de los activos que tienen bajo su gestión y pueden convertirse en una manera de ejercer fuerza sobre el mercado. Y además, pueden seguir participando en las donaciones en lugar de ceder el derecho sin más. En última instancia, el dinero puede destinarse a cualquier obra de caridad, pero Robin Hood anima a los donantes a que su fundación sea una de las elegidas, según comentan personas que conocen de cerca el tema.

Cabe preguntarse si los fondos asesorados para donativos son por lo general una buena opción para el público, comenta Ray Madoff, profesor del Boston College Law School y especialista en filantropía. Ofrecen a los donantes una exención fiscal significativa sin una normativa tan amplia como la que establecen las fundaciones privadas, que incluye un pago anual. El dinero puede mantenerse en un fondo durante generaciones. "Se necesita a todas luces una regulación que garantice que dichos fondos pueden emplearse para fines caritativos en un plazo de tiempo adecuado", comenta. Con arreglo al National Philanthropic Trust, en 2016 los fondos como grupo contaban con 85.200 millones de dólares y donaron en torno a un 20 por ciento de activos anualmente. 

¿Qué cantidad de dinero offshore regresará al país y tributará? Podrían ser unos 200.000 millones de dólares, según estimaciones de los asesores fiscales. El inversor George Soros ha metido 18.000 millones en su Open Society Foundations en los últimos siete años, gran parte de los cuales proceden de los miles de millones que ha ido acumulando en otros países. Es posible que Connecticut, que podría enfrentarse a un déficit estimado de 2.300 millones, reciba un impulso gracias a un puñado de residentes de su hedge fund. Kevin Sullivan, responsable del Departamento de Servicios Tributarios, afirma que se sabrá más a partir del 15 de abril. "Habrá que esperar a que arranque 2018 para ver si es real", comenta, "o si se trata de un maravilloso sueño que una vez tuvimos".

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