Estambul inaugura su nuevo aeropuerto con plan de lograr récord de pasajeros
Estambul cuenta desde hoy oficialmente con un nuevo aeropuerto, una obra que fue presentada como un símbolo de Turquía y[…]
Estambul cuenta desde hoy oficialmente con un nuevo aeropuerto, una obra que fue presentada como un símbolo de Turquía y que, si los pronósticos se cumplen, tendrá dentro de diez años el mayor volumen de pasajeros del mundo.
"Estambul no es sólo nuestra ciudad más grande, sino también nuestra marca más apreciada", explicó el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, durante una grandilocuente ceremonia de inauguración que fue transmitida por televisión.
El político islamista afirmó que esta infraestructura será un modelo "de arquitectura, construcción, gestión y financiación" para todo el mundo.
El Aeropuerto de Estambul, que es como se llama oficialmente, tiene el código internacional ISL y comenzará a operar poco a poco la semana que viene, sustituyendo paulatinamente al Atatürk, el actualmente el principal aeródromo de Estambul y de Turquía, y quinto de Europa, por volumen de pasajeros.
Este aeropuerto seguirá acogiendo vuelos de carga aún cuando todas las aerolíneas de pasajeros hayan migrado al nuevo.
Sí seguirá operando vuelos de pasajeros el Sabiha Gökçen, un aeropuerto en la parte asiática de Estambul con capacidad para 25 millones de pasajeros al año.
Auqnue no está claro el calendario de migración de vuelos entre el Atatürk y la nueva infraestructura, la compañía de bandera turca Turkish Airlines ya permite reservar vuelos nacionales en el nuevo a partir del miércoles próximo.
El vuelo inauguran será precisamente el miércoles 31, con destino a Ankara, la capital del país.
Al día siguiente se podrá volar a la República turca del Norte de Chipre, una entidad en el norte de la isla sólo reconocida por Turquía, y el 8 de noviembre tendrá lugar la primera conexión internacional, a Azerbaiyán.
A final de año, se espera que unos 2.000 aviones pasen cada día por Estambul, operados por 250 compañías y con enlaces a 350 destinos, según informan los medios turcos.
El nuevo aeropuerto seguirá creciendo y aspira a acoger a 90 millones de pasajeros en 2019 y 150 en 2023.
La perspectiva es que en 2028, sus seis pistas de aterrizaje independientes y su capacidad de albergar 500 aviones le permitan gestionar 200 millones de pasajeros cada año.
Si esos planes se cumplen, Estambul casi doblará los 104 millones de pasajeros que transitaron en 2017 por el Hartsfield-Jackson Atlanta International Airport, que ostenta actualmente el récord.
La ceremonia de inauguración coincidió con el Día de la República y contó con la asistencia de varios jefes de Estado y Gobierno, entre ellos los presidentes de Kirguizistán, Albania, Macedonia y Serbia.
Un consorcio de cinco empresas turcas ganó en 2013 la licitación para construir el aeropuerto, con una oferta con la que se impuso a competidores como la alemana Fraport.
Ese consorcio, IGA (Istanbul Grand Airport), gestionará durante 25 años el aeropuerto.
El aeródromo se empezó a construir en 2016 sobre una mina de carbón y dos lagos situados en el noroeste de la parte europea de Estambul, muy cerca del mar Negro.
Ocupa unos 76 millones de metros cuadrados y cuando todas las instalaciones estén listas, sus aparcamientos tendrán capacidad para 70.000 vehículos.
El plan del Gobierno turco es que la nueva infraestructura sea el centro de un complejo empresarial y de negocios que, junto a la actividad del aeropuerto, genere una riqueza equivalente al 4,89 % del PIB del país en 2025.
Cuando esté terminada habrá costado 10.000 millones de euros (11.338 millones de dólares).
Entre los elementos que aún no estarán operativos destacan la línea de metro para salvar los 35 kilómetros entre la ciudad y el aeropuerto, y que no estará lista hasta finales de 2020.
La inauguración, prevista inicialmente para 2017, ha sufrido numerosos retrasos.
En 2014, un tribunal ordenó la suspensión de las obras por posibles daños medioambientales, y en los dos últimos meses los trabajos se han demorado por las huelgas de trabajadores que pedían mejores salarios y condiciones.
Más de 460 trabajadores, de los que 36 siguen en prisión preventiva, han sido detenidos por participar en los paros.
Sindicatos turcos denuncian que, desde el inicio de la obra, han muerto 38 trabajadores en accidentes laborales, aunque IGA reduce la cifra a 30.