El tratamiento de la acústica, una faceta "clave" para Audi
El tratamiento de la acústica en los vehículos Audi, especialmente en lo relacionado con el sonido de los motores, se[…]
El tratamiento de la acústica en los vehículos Audi, especialmente en lo relacionado con el sonido de los motores, se ha convertido en una faceta clave para el fabricante alemán en el desarrollo de cada nuevo modelo.
El sonido de un Audi depende de cada automóvil, y "debe cumplir con las expectativas que cada cliente se marca para ese vehículo determinado, en base a su diseño y a su posicionamiento", explica la marca en un comunicado.
Audi cita como ejemplo el sonido del cinco cilindros TFSI del Audi RS 3 Sportback, el motor que mejor representa "el ADN" de la marca de los cuatro aros.
El propulsor de cinco cilindros tiene una larga tradición en la automovilística alemana y ha sido elegido seis veces "Motor del Año", subraya.
El nacimiento del cinco cilindros se remonta a la segunda mitad de la década de 1970, cuando la marca de los cuatro aros acababa de dar el salto a la clase premium con el Audi 100.
Otras berlinas de la categoría se decantaban por motores de seis cilindros en línea. "Inicialmente, la configuración de nuestro coche, con tracción delantera y el motor instalado longitudinalmente nos limitaba a propulsores de cuatro cilindros", explica el director general de quattro, Heinz Hollerweger.
El directivo añade que un seis cilindros les habría obligado a utilizar un voladizo delantero muy grande.
Por ello, los ingenieros de desarrollo técnico de Audi adoptaron la solución del cinco cilindros, "un motor que combina el rendimiento de un seis cilindros con la favorable distribución de pesos y la compacidad que permite un cuatro cilindros", destaca Audi.
En un motor de cuatro tiempos, se produce una explosión en cada cilindro una vez cada dos giros del cigüeñal.
Por ello, en un motor de cuatro cilindros existe una explosión cada media revolución, o dos explosiones en un giro completo del cigüeñal, lo que hace que estos motores se denominen "de segundo orden".
Un seis cilindros sería un motor "de tercer orden", mientras que el cinco cilindros está justo entre medias: se producen las cinco explosiones -una por cada cilindro- con dos vueltas completas de cigüeñal, es decir, 2,5 explosiones por cada revolución.
Esta peculiar característica hizo que controlar la acústica del cinco cilindros inicialmente no fuera fácil para los ingenieros de Audi, aunque con el tiempo se convirtiera en todo un golpe de efecto, contribuyendo a ese sonido "único y emocionante" propio de los motores con esta configuración, explica el fabricante germano.
Para conseguir que el sonido del escape del cinco cilindros emita "una sinfonía perfecta", la puesta a punto final se realiza utilizando simulaciones y analizando todos los datos.
"El truco está en la combinación de la utilización de herramientas de medición adecuadas, la simulación, el cálculo basado en la experiencia técnica y el instinto", resume el director de Desarrollo Técnico de quattro, Stephan Reil.
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