El mercado duda: «Con Abengoa nunca se puede estar seguro»
Abengoa ya está a un solo paso de salir del coma financiero en que prácticamente se encuentra de nuevo, con problemas de liquidez graves que le han impedido abonar la paga extra de verano. Los inversores dudan. Da la impresión de que el acuerdo para la reestructuración de la deuda y su recapitalización no les resulta convincente. Las acciones perdieron ayer un 9%.
Abengoa ya está a un solo paso de salir del coma financiero en que prácticamente se encuentra de nuevo, con problemas de liquidez graves que le han impedido abonar la paga extra de verano e incluso retrasar la nomina de julio. Empresa y acreedores acordaron en la madrugada del jueves las condiciones para que la primera salga de la UVI a cambio de ceder el control a los fondos de inversión, los bonistas y la banca acreedora, que se convertirán en dueños del 95% del accionariado tras inyectar otros 1.477 millones de euros a la compañía entre capital nuevo y refinanciaciones de créditos.
Aunque los porcentajes finales aún pueden variar algo cuando se ponga negro sobre blanco el pacto, lo que sí es seguro es que la participación de los socios actuales, fundamentalmente la familia Benjumea y los pequeños inversores, se diluirá a la mínima expresión. Del 50% que controlan pasarán a solo el 5% -10 veces menos-, si bien lo duplicarían si en un plazo de ocho años se pagan todas las deudas.
Esto último se antoja algo improbable, aunque no imposible, y con esa posibilidad se ha jugado a la hora de implementar un acuerdo que en la práctica fuerza a todos los acreedores a ser socios de la nueva Abengoa y, de esta forma, respaldarla financieramente. Lo que no queda claro -el martes próximo las partes implicadas celebrarán una conferencia telefónica donde se podrían despejar más dudas- es si el grupo es viable en el futuro como bloque o, por el contrario, los fondos terminan imponiendo su idea inicial de hacer caja traspasando algunos de los mejores activos para luego, una vez reducida y saneada, tratar de vender la sociedad principal al mejor postor.
Esas incertidumbres las mantienen los empleados y el mercado. En el primer caso, cerca del 95% de la plantilla de las filiales Abeinsa EPC, Abeinsa BD y Abengoa Research secundó este jueves los paros parciales convocados por los sindicatos por un doble motivo: el impago de la extra de julio y los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) en marcha. Desde UGT señalaron que las posturas con la empresa «están muy alejadas y, por el momento, los elementos de ese plan de refinanciación no se han plasmado» en mejoras en la mesa de negociación.
El mercado todavía duda
Respecto a los inversores, da la impresión de que el acuerdo para la reestructuración de la deuda financiera de la firma andaluza y su recapitalización no les resulta convincente. Los analistas siguen teniendo «dudas» de que el modelo de negocio de Abengoa -que nació como ingeniería y ha pasado a ser una de las principales firmas de energías renovables, en especial la solar- y su nueva estructura de capital -con demasiados intereses cruzados, a priori, entre sus futuros accionistas- «termine resultando sostenible».
«Con Abengoa nunca se puede estar seguro», apuntó Daniel Pingarron, estratega de mercados de la firma IG. Y los números parecen darle la razón: los títulos del grupo se revalorizaron en las primeras horas del día entre un 9% y un 13%, pero poco después empezaron a caer con fuerza hasta cerrar la jornada con un descenso del 9% para las acciones de clase B aunque la bajada fue solo del 2% en las de tipo A, menos numerosas si bien con mayores derechos.
Una de las grandes dudas que se habrán de despejar con el paso de los meses es si estamos ante «una solución definitiva», como se preguntaba ayer Pingarron. En la nota remitida este jueves por Abengoa a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) se evita tal adjetivo y se habla de sendas «cartas de compromiso» por parte de una decena de fondos de alto riesgo ('hedge fund'), también conocidos como 'oportunistas' o 'buitre', y a su vez, el quinteto de bancos (Popular, Santander, Caixabank, Bankia y CACIB) que componen el comité negociador.
Los primeros se comprometen a poner encima de la mesa el 80% del nuevo rescate, correspondiendo el restante 20% a las entidades financieras del comité. Eso sí, los fondos (entre los que figuran nombres conocidos en el sector como Centerbridge, KKR, Oaktree y Canyon) se han asegurado de que su aportación esté garantizada con varios de los activos mejor valorados del grupo, como la filial Atlántica Yield, la planta de cogeneración mexicana AT3 o el propio negocio de ingeniería.
Para los bancos, por el contrario, las garantías son menores. Además, aquellos que no se incluyan en el plan de rescate -capitalizando el 70% de sus créditos a cambio del 40% del nuevo accionariado, frente a un 50% de los fondos y otro 5% de las entidades avalistas- deberían aceptar una quita del 97% y recuperar el resto de la deuda en 10 años.
En cualquier caso, hará falta ahora el respaldo del 75% de los acreedores al pacto antes de que pueda ser aceptado por un juez de lo mercantil y refrendado por la junta de accionistas de Abengoa. Tras ello, ya en octubre, podrá salir oficialmente del preconcurso de acreedores.