El Ayuntamiento de Haro aportará unos 5.000 litros a la Batalla del Vino
El Ayuntamiento de Haro aportará unos 5.000 litros de vino para la Batalla del Vino, que se celebrará el próximo[…]
El Ayuntamiento de Haro aportará unos 5.000 litros de vino para la Batalla del Vino, que se celebrará el próximo día 29 y que se verá "multiplicada por muchos litros más", que aportarán las cuadrillas, "cada vez más organizadas, que convierten el paraje de los riscos de Bilibio en un río de vino".
Así lo ha explicado a Efe el concejal de Cultura y Turismo de Haro, Leopoldo García, quien ha destacado que el Ayuntamiento tiene todo preparado para la celebración de esta insólita Batalla, que se remonta al año 1949 y que se ha convertido en cita inexcusable para vecinos jarreros, de pueblos y regiones limítrofes, pero también para turistas de otras comunidades, como Madrid, y del extranjero.
La previsión es que este año, al igual que el anterior, en que el día 29 -festividad de San Pedro- fue día laboral, es que la cifra de asistentes a la Batalla alcance las 10.000 personas en una jornada de buen tiempo, como apuntan las previsiones meteorológicas.
El edil de Cultura ha precisado que, entre los "ya habituales" a la Batalla, declarada de Interés Turístico Nacional, hay un grupo de turistas australianos, que son "ya parte de esta fiesta y que se han convertido en un clásico de la Batalla del Vino", que combinan con su participación en los "sanfermines" de Pamplona.
"Y es que todo el que viene una vez a la Batalla del Vino de Haro repite" y lo hace con el mismo entusiasmo que los vecinos de esta ciudad, provistos de "armas" tan diversas como sulfatadoras, botas y porrones; además del "bricks" grandes de plástico, que, en conjunto, convierten el paraje de los riscos de Bilibio en "un río de vino, que es la gracia de la Batalla", ha indicado.
El concejal ha informado también de que, tras la declaración de la Batalla del Vino como Fiesta de Interés Turístico Nacional en marzo de 2011, este año se ha creado una comisión mixta, formada por el Ayuntamiento de Haro y del Gobierno riojano, para iniciar el expediente de solicitud de declaración como Fiesta de Interés Turístico Internacional.
En este contexto, ha explicado que "se está haciendo un trabajo muy minucioso", con la previsión de poderlo entregar en los próximos meses ante la Secretaría de Estado de Turismo y el deseo de que el próximo año la Batalla del Vino tenga ya su título de Fiesta de Interés Turístico Nacional.
Sobre el operativo de la Batalla del Vino, ha señalado que el Ayuntamiento de Haro tiene todo preparado para velar por la seguridad de los romeros y que la Batalla del Vino transcurra sin incidentes.
García ha recordado que, desde los últimos años, el Ayuntamiento, de una manera "muy acertada", estableció un sistema de autobuses, que, desde las 07:00 horas, traslada a los romeros desde Haro hasta los dos kilómetros que separan esta localidad con los riscos de Bilibio y la ermita de San Felices.
"Esto es tan importante porque la víspera de la Batalla es una noche de fiesta y algarabía", que se prolonga, incluso, hasta el amanecer en esta ciudad riojana, que estos días celebra sus fiestas patronales de San Juan y San Pedro.
La fiesta comenzará con una misa en la ermita de San Felices de Bilibio y, a continuación, se desarrollará "una intensa hora y media de juego cruzado de litros de vino" para, después, continuar la fiesta, ya en el pueblo, con las tradicionales vueltas de San Pedro.
Ha recordado que la Batalla del Vino conmemora una vieja costumbre, en la que las autoridades y los miembros de la Cofradía de San Felices colocan el pendón de la ciudad de Haro para dejar claro que los riscos de Bilibio son un estratégico lugar que pertenece a los jarreros.
Los "pleitos" entre los vecinos de Haro y los de la vecina ciudad de Miranda de Ebro (Burgos) por la posesión de los riscos es el origen de esta tradición.
La historia cuenta que, según una sentencia del Reino de Castilla de 1290, Haro tenía que reivindicar los riscos de Bilibio cada 29 de junio, festividad de San Pedro, ya que, de no hacerlo, pasaría a posesión de Miranda de Ebro.
Los romeros que acudían a cumplir con el rito, a finales de los años cuarenta del siglo pasado, iniciaron, como diversión, los primeros escarceos de tirarse vino para terminar en toda una "batalla". EFE.
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