COAG: La campaña garbanzo en Andalucía registra más siembras y rendimientos
La campaña de garbanzo en Andalucía, la principal productora de España, ha sido buena este año al haberse sembrado unas[…]
La campaña de garbanzo en Andalucía, la principal productora de España, ha sido buena este año al haberse sembrado unas 1.300 hectáreas más y obtenerse producciones de entre 1.800 y 2.000 kilos por hectárea, aunque algunas parcelas han superado ese rendimiento.
En un comunicado el responsable de COAG Ramón García, ha explicado que la campaña ha sido buena, a pesar de los golpes de calor y la sequía, porque al garbanzo le afectaron menos que a otros cultivos, y la lluvia de mayo le vino bien.
También son buenos los precios, sobre todo debido a que están bajando las importaciones del garbanzo mexicano (que se está derivando a los países árabes) y a que la sequía del norte de España ha reducido la producción nacional.
En el sector comienzan a hacerse contratos con precios cerrados desde la siembra, lo cual contribuye a dar estabilidad, tanto en origen como en destino, según COAG.
En Andalucía se siembran principalmente dos tipos de garbanzo, el blanco (lechoso) y el Vulcano, más pequeño y redondo y este año se ha incrementado la superficie de esta última variedad, el Vulcano o Pedrosillano, que está muy orientado al mercado árabe para su consumo en forma de humus.
El garbanzo es un cultivo fijador de nitrógeno, por lo que cuenta con una ayuda comunitaria (greening o pago verde).
El garbanzo, como el resto de leguminosas de grano, se caracteriza por su elevado contenido en proteína, lo que las convierte en una de las principales fuentes de aminoácidos para la alimentación humana, y también animal, ha apuntado.
Aunque es un alimento imprescindible en la dieta mediterránea, según la Fundación Española de Nutrición el consumo de legumbres ha descendido casi un 75 % desde los años sesenta.
Según el Panel de Consumo Alimentario, el consumo por grupos de edad de las legumbres por persona y día es de 12,2 gramos en los niños; 12,1 en los adolescentes y 13,4 en los adultos.
A medida que aumenta la edad, el consumo es mayor, alcanzando los 15,2 gramos en el caso de las personas mayores.
Estas cifras, según COAG, son preocupantes si se comparan con las de los años sesenta, cuando se consumían hasta 41 gramos de legumbres por persona y día.
Advierten de que este descenso tiene consecuencias en la salud, ya que las legumbres tienen un importante contenido de proteínas, de fibra, de magnesio, potasio, fósforo y hierro, además de aportar vitamina B1 y ser bajas en sodio y azúcares, entre otros beneficios.
Por ello, recomienda comerlas durante todo el año por son "saludables y baratas y existen multitud de recetas y posibilidades para su preparación en frío".
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