Bruselas y Londres tendrán que negociar nuevos acuerdos en materia pesquera

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El acuerdo alcanzado entre Londres y Bruselas sobre el "brexit" ha dejado fuera un capítulo importante para muchos Estados miembros, entre ellos España: el pesquero. El acceso a las aguas, la gestión de las cuotas y la incertidumbre sobre futuros acuerdos en la materia preocupan al sector.

El borrador sobre la futura relación entre la Unión Europea (UE) y el Reino Unido, que deberá recibir, junto al acuerdo de salida, el respaldo de los jefes de Estado y de Gobierno el próximo domingo en Bruselas, tampoco resuelve el asunto, y deja abiertas estas negociaciones.

.- CONTROL DE LAS AGUAS BRITÁNICAS

El texto del acuerdo no incluye el acceso de la flota pesquera europea a las aguas territoriales del Reino Unido tras el final del período de transición, previsto de momento para el 31 de octubre de 2020, ya que el Reino Unido tendrá capacidad para disponer el acceso a su territorio.

La negociación de ese acceso ha quedado fuera del acuerdo de salida y queda pospuesto a las conversaciones sobre la relación futura, que comenzarán tras el 29 de marzo de 2019 y en la que entrarán también los términos de un futuro tratado comercial.

La primera ministra británica, Theresa May, ha reiterado su voluntad de negociar bilateralmente acuerdos para lograr un sector pesquero británico "más autosuficiente" y asumir por completo el control de sus aguas.

Esto implica que en el futuro Londres y Bruselas tendrán que cerrar un acuerdo pesquero que especifique el acceso a las aguas y a cuotas pesqueras.

.- ABANDONO DE LA POLÍTICA PESQUERA COMÚN (PPC)

La decisión de Londres de abandonar el bloque comunitario implica salir también de la Política Pesquera Común (PPC), que se introdujo por primera vez en los años setenta y ha sufrido varias actualizaciones, siendo la más reciente la que entró en vigor el 1 de enero de 2014.

Esta prevé, entre otros aspectos, la fijación de límites de capturas, que sean sostenibles y permitan mantener las poblaciones a largo plazo, y permite el acceso de los buques europeos a las aguas comunitarias, siempre que se respeten esos límites de capturas, previstos para un centenar de especies.

La UE y Londres tendrán que establecer un nuevo escenario para ese reparto de cuotas.

.- RIESGOS PARA LA FLOTA EUROPEA

Nueve Estados miembros de la Unión Europea (UE), entre ellos España, crearon en 2017 la Alianza Pesquera Europea (EUFA, en sus siglas en inglés) para minimizar las consecuencias del "brexit".

Según alertaron entonces, si Londres opta por controlar sus caladeros en exclusiva, podría acabar con 6.100 empleos y destruir un 15 % de la flota comunitaria (500-600 buques).

En el caso de España, preocupan las inversiones españolas en buques de bandera británica y con actividad en las islas Malvinas, de donde llegan toneladas de pescado congelado a la UE, una parte a puertos gallegos.

Según la EUFA, un tercio de las capturas que realizan estos nueve países proviene de aguas británicas, mientras que dos tercios de las exportaciones pesqueras del Reino Unido tienen como destino el mercado europeo.

Entre 2012 y 2016, la flota europea capturó 760.000 toneladas de pescado en aguas británicas, mientras que los buques del Reino Unido pescaron 90.000 toneladas en el conjunto de las aguas comunitarias.

.- INCERTIDUMBRE SOBRE FUTUROS ACUERDOS

Un grupo de países, entre ellos España, Francia, Bélgica y Holanda, era partidario de que este asunto se dirimiera en el acuerdo de salida y han expresado su preocupación porque no haya quedado cerrado.

No todos los países han quedado satisfechos con este capítulo y hay, según fuentes comunitarias, un "compromiso conjunto" de ambas partes para concluir un acuerdo de pesca antes de julio de 2020, medio año antes de que acabe el periodo de transición y el Reino Unido ya no esté atado a las regulaciones comunitarias.

Las partes tendrán que encontrar un acuerdo en esa fecha para establecer una nueva gestión de los recursos pesqueros.

La incertidumbre que genera este divorcio en materia pesquera preocupa especialmente a Francia y Dinamarca, de las flotas más expuestas a las capturas en aguas británicas.

En principio, el sector europeo mira el asunto con optimismo dado que espera que se vincule la pesca a la negociación de entrada a los mercados a través de un acuerdo de libre comercio, que permita eventualmente reciprocidad en el acceso a las aguas.

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