Bodegas Franco-Españolas, sin miedo a innovar en enoturismo

Bodegas Franco-Españolas, situadas en Logroño, no tienen miedo a innovar en enoturismo y a encaminar esa innovación hacia la experiencia[…]

Bodegas Franco-Españolas, situadas en Logroño, no tienen miedo a innovar en enoturismo y a encaminar esa innovación hacia la experiencia con el vino y la búsqueda de nuevas y diferentes formas de acercarse al sector, lo que consideran una "obligación".

Así lo ha explicado a Efe la responsable de Enoturismo de Bodegas Franco-Españolas, Elena Pilo, quien cree que aún hay margen para la innovación en el ámbito del turismo ligado al sector de vino, lo que entiende como una "obligación" de las bodegas, ya que "si todas ofertan lo mismo, la demanda se saturará".

Ha asegurado que "esta innovación debe ir encaminada hacia la experiencia con el vino, hacia la búsqueda de nuevas y diferentes formas de acercarse al vino", como hace Franco-Españolas, que cumple 127 años y pertenece a la Denominación de Origen Calificada (DOCa) Rioja.

"El teatro y la música están muy bien, pero el que quiere conocer el mundo del vino también puede hacerlo a través del juego, como puede ser una sala de escape; algo totalmente distinto a lo ya conocido", ha indicado.

Ha recordado que "Franco-Españolas ha sido de las primeras bodegas en no tener miedo a jugar y experimentar con el vino para acercarlo al público de forma lúdica", un método con el que "se puede aprender mucho, incluso más que si se hace de forma reglada".

Una de sus apuestas ha sido un trivial de Bordón, una de sus principales marcas, en versión tablero, como el juego de mesa; y en versión gymkana, en el que, al margen de la modalidad, el objetivo es superar pruebas con las que se profundiza en el mundo del vino y, después, catar los diferentes caldos.

"No nos da miedo innovar y eso hace que hayamos sido pioneros en muchos campos porque, actualmente, muchas bodegas hacen visitas teatralizadas, pero nosotros creamos un certamen anual de teatro dentro de bodega, Teatro con Diamante, que ya lleva siete ediciones", ha destacado.

Junto a esta cita, propone otras experiencias alternativas, como la celebración de Halloween, a la que han cambiado el nombre por "Hallowine", como guiño al vino (wine, en inglés); el Día de la Moda, en el que jóvenes diseñadores intervienen espacios de la bodega; y el cine de verano, que se celebra todos los jueves de julio.

"Es un cine descaradamente clásico, las películas no siempre son clásicas, pero son proyecciones pocos comerciales, a pesar de haber tenido éxito de crítica y público", ha explicado Pilo.

Esta bodega también tiene una estrecha relación con la música, ya que patrocina el Festival Actual, que se celebra en los primeros días de enero en Logroño; y el Festival Muwi, que se desarrolla a finales de agosto en la capital riojana.

También ha citado que mañana, día 28, Franco-Españolas abrirá sus puertas a 400 amantes del vino para disfrutar de su fiesta "Territorio Bordón", entre barricas y calados inéditos de esta bodega centenaria, en la que se unirá la cata de tres vinos con actuaciones como malabarismos de leds, show lumen, música, catering maridaje y photocall virtual.

Esta oferta de Franco-Españolas se completa con la agenda habitual de la bodega, en la que tiene un peso importante las visitas guiadas y las catas , ya que "aún hay mucho público para esto", ha reconocido Pilo.

Sin embargo, ha precisado que "existe un perfil de turista que quiere vivir todo con más intensidad y demanda una experiencia de mayor duración", aunque el groso de los clientes está formado por "los que buscan una primera aproximación al mundo del vino".

La mayor parte del público que recibe Franco Españolas, que superó los 40.000 visitantes en 2017, es de origen nacional, aunque Pilo ha indicado que tiene "un buen registro de internacionales en los meses de verano al representar casi un 30 por ciento".

Ha explicado que se trata de un perfil "muy interesante" porque su nivel de gasto es mayor y desestacionaliza la demanda al moverse en días laborales, algo "importante" no solo para su bodega, sino también para todo el sector.

En cuanto a la edad, varía en función de la temporada del año, ya que en primavera predominan los jóvenes de entre 20 y 35 años, que se concentra en el fin de semana; pero, a partir de esa estación del año, el día laboral "se dinamiza" y en verano "llega a superar al fin de semana".

"En días laborales suele primar un público por encima de los cincuenta años, que tiene más tiempo para viajar, conoce el mundo del vino y sabe lo que quiere; son personas con un nivel de gasto mayor que también nos interesan mucho", ha asegurado.

Su público objetivo también incluye familias, a las que, ha dicho, la bodega ha sabido "captar ofreciendo un servicio de ludoteca en la bodega todos los sábados", que permite a los adultos realizar la visita y a los niños "hacer algo relacionado con el vino, pero adaptado a su edad". EFE.

.

.

En portada

Noticias de 

Si esta noticia ha sido útil para ti,
apúntate a nuestros boletines

También en nuestro canal de Whatsapp