Analistas cifran en 285.000 millones los activos inmobiliarios improductivos
Los activos inmobiliarios improductivos rondan ahora en España los 285.000 millones de euros, según calculan varios analistas, que coinciden en[…]
Los activos inmobiliarios improductivos rondan ahora en España los 285.000 millones de euros, según calculan varios analistas, que coinciden en que ya no suponen un problema para la banca y se han convertido en una oportunidad para las empresas dedicadas a su gestión, conocidas como "servicers".
Así lo han expuesto varios expertos inmobiliarios y financieros durante una jornada en Madrid dedicada a los activos no productivos (también llamados tóxicos, o NPA, por sus siglas en inglés), organizada por la tasadora Tinsa, la consultora Oliver Wyman Iberia y el "servicer" Haya Real Estate.
El director general de Oliver Wyman Iberia, Pablo Campos, ha subrayado que "el ecosistema español de 'servicers' es muy eficiente, comparado con el de otros mercados europeos", aunque como "asignaturas pendientes", echa en falta más "estandarización", más "colaboración público-privada" y más "colaboración sectorial" (la ha llamado "coopetición", cooperación y competición).
Vicente Vázquez, socio de Wyman, ha opinado que "los NPAs ya no son problema para la banca y sí oportunidad para 'servicers'", mientras que Javier Cabrera, socio de Alantra, vaticina que "continuarán transacciones de grandes carteras", como las ocurridas en el sector últimamente.
"Hay transacciones de varios miles de millones en el mercado a punto de cerrarse", ha explicado Cabrera en un coloquio en el que Pedro Abella, ejecutivo de H.I.G. Capital, ha advertido de los peligros para la reputación de una firma si adquiere viviendas en las que caben desahucios por impagos.
Abella ha indicado que nadie querrá invertir si habrá "yayoflautas con protestas", mientras Cabrera ha replicado que para una buena inversión inmobiliaria "el riesgo reputacional hay que gestionarlo y olvidarlo".
"Tenemos que perder el miedo a los riesgos reputacionales que no terminan de aflorar; genera incertidumbre cuando en realidad no estamos viendo problemas de esa índole", ha añadido el cofundador de Alantra Corporate Portfolio Advisor.
Abella ha hecho hincapié en las diferencias geográficas para el mercado inmobiliario, agudizadas en los últimos años, con el auge en áreas metropolitanas y descensos en transacciones y precios en zonas del interior peninsular.
"Más que un 'stock' de viviendas sin vender, hay un 'stock' de viviendas aún sin demoler", ha apuntado Abella, y ha añadido que ya se ha dado algún caso de recalificación inversa de terrenos, que vuelven a ser rústicos (no urbanizables).
Cabrera ha coincidido ("hubo suelos que no tenían sentido") y, como muestra del cambio de ciclo, ha indicado que los fondos tras la crisis "exigían retornos del 25 %", pero ahora "se mueven en márgenes industriales, de un solo dígito".
El analista de Alantra cree que no hay otra burbuja inmobiliaria, aunque alerta de que hay bancos que vuelven ya a conceder hipotecas por el 100 % del valor del piso.
"España es caprichosa en tropezar dos veces en la misma piedra", ha asentido Alfredo Guitart, director general de negocio de Sareb, quien, no obstante, está convencido de que 2019 y 2020 serán años de "estabilidad del mercado" y que "a partir de 2021, ya se verá".
Según las previsiones de Tinsa, expuestas por el director de estudios de la tasadora, Rafael Gil, la media en España de subida de precios durante 2019 será de entre el 5 y el 7 %.
"Habrá un paulatino encarecimiento en la periferia de las grandes zonas urbanas y en otros territorios donde aún no se ha notado el alza", ha augurado Gil, mientras que Enrique Gutiérrez, director de entidades financieras de Tinsa, ha considerado que el sector inmobiliario en España está ya basado en "micromercados" muy diferenciados, en función de segmentos de negocio y de ubicaciones geográficas.