Aerolíneas africanas pierden una media de 1,55 dólares por cada pasajero
Las aerolíneas africanas pierden una media de 1,55 dólares por cada pasajero transportado, lo que las convierte en las menos[…]
Las aerolíneas africanas pierden una media de 1,55 dólares por cada pasajero transportado, lo que las convierte en las menos competitivas en un mundo donde globalmente se registra un beneficio de 7,8 dólares por pasajero, según puso hoy en relieve en Rabat el director general de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), Alexandre de Juniac.
De Juniac intervino en la jornada inaugural de la 50 asamblea general de la Asociación de Compañías Aéreas Africanas de África, que hoy se abrió en Rabat, y explicó los numerosos retos a los que se enfrentan las aerolíneas del continente, que dan trabajo a 6,2 millones de personas y tienen un peso económico global de 55.800 millones de dólares.
De Juniac lamentó que "muchos gobiernos africanos ven la aviación como un lujo, más que una necesidad", y destacó que se necesitan cuatro grandes ámbitos de reformas en la navegación aérea continental: en competitividad, en infraestructuras, en marcos regulatorios claros y en personal cualificado.
La competitividad es el primer reto: el coste del queroseno es un 35% más caro que en el resto del mundo, mientras que las tasas e impuestos que pagan los pasajeros son los más caros del mundo, y puso como ejemplos Níger (80 dólares por pasajero en concepto de tasas), Camerún (37 dólares por una "tasa de desarrollo") o Etiopía (24 dólares por "tasa de salida"), entre otros.
Otro grave problema es el comportamiento gubernamental con las aerolíneas (generalmente estatales): diez países africanos tienen bloqueados 670 millones de dólares de los fondos de sus compañías, entorpeciendo así el desarrollo de su conectividad, que es por cierto el más bajo del mundo debido a que las aerolíneas invierten principalmente en destinos fuera del continente.
Con respecto a las infraestructuras, oscilan entre las mastodónticas, que van más allá de las necesidades (caso del aeropuerto de Luanda) y las que sufren "cuellos de botella" por culpa de una deficiente red de pistas, terminales o torres de control, como es el caso de Adis Abeba, Dar Essalam, Lagos o Abuya, lo que repercute directamente en que la actividad económica busca otros horizontes.
En la cuestión de la regulación, De Juniac animó a las compañías africanas a apoyarse en el "paraguas" de la IATA para dar pasos adelante, apoyándose en la larga experiencia de su organismo internacional en la armonización legal y la aceptación de estándares regulatorios internacionales.
Del mismo modo, sugirió buscar la asesoría de IATAa través de un "Fondo de formación" propio que ya ha capacitado a 2.400 técnicos especializados en todo el continente.