Valladolid recuerda a la Librería Relieve, un oasis en el desierto franquista

Un auténtico ateneo, en palabras del escritor José Jiménez Lozano, una universidad clandestina, al decir del poeta Francisco Pino, fue la Librería Relieve dentro del oasis cultural del primer franquismo en Valladolid, la ciudad donde abrió en 1951 y que hoy ha sido homenajeada en la Feria del Libro Antiguo.

Librería, casa editorial y biblioteca, fue la respuesta de un maestro de ideas republicanas, Domingo Rodríguez Martín (1915-1960), depurado y represaliado en las cárceles franquistas al término de la última Guerra Civil, "al aislamiento cultural en que supuestamente vivía la mayor parte del país".

"Hubo entonces focos de disidencia y resistencia cultural que terminaron por aflorar, como ocurrió con Relieve, donde Domingo Rodríguez realizó como librero una labor callada y resistente", ha explicado a Efe su hija Cristina Rodríguez, autora de una tesis doctoral sobre el primer franquismo en Valladolid.

El régimen dictatorial "no fue capaz de controlar los intercambios culturales y sociales con el exterior", como hizo Relieve "al romper el bloqueo y conectar con las universidades europeas y traer a las españolas un soplo de aire fresco".

Es una de las conclusiones de la tesis doctoral de Cristina Rodríguez sobre esta época de la historia de España, leída en la Facultad de Ciencias de la Información (Universidad Complutense de Madrid), y que el Ayuntamiento de Valladolid ha publicado como un libro que esta mañana ha presentado la concejala de Cultura, Ana Redondo.

La principal fuente es el archivo documental de la Librería Relieve, protagonista de esta investigación, parcialmente reproducida en el libro y para la que ya se busca un lugar donde garantizar su seguridad, conservación y consulta, ha añadido Rodríguez, directora de Publicaciones y Fomento de la Investigación del CIS.

El establecimiento abrió sus puertas en 1951 en el número 3 de la Calle Cánovas del Castillo donde, tras el fallecimiento de Domingo Rodríguez, tomó sus riendas uno de sus hermanos, José Rodríguez, quien la mantuvo hasta 2014, año de su fallecimiento y cierre definitivo después de un exilio de dieciocho años en los jardines de la Plaza del Poniente por la amenaza de ruina del inmueble original.

Durante el régimen franquista, su trastienda se convirtió en improvisado lugar de reuniones de intelectuales, artistas y escritores con ansias de libertad y contrarios al férreo sistema de control gubernativo y de censura.

El narrador José Jiménez Lozano; los poetas Francisco Pino y Justo Alejo; y el pintor Félix Cuadrado Lomas fueron algunos de los protagonistas de ese foro de debate en que se convirtió la Librería Relieve, que resistió los embates de la dictadura pero no la tiranía de la modernidad.

Los últimos años, especialmente desde el traslado a los jardines de la Plaza de Poniente, José Rodríguez (Pepe Relieve) mantuvo el establecimiento como una librería de segunda mano y de ocasión, resignado por la falta de mercado, aferrado a la inercia de su oficio y traspasado de nostalgia por lo que representó.

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