Universidades exploran posibles vuelos hipersónicos a altitudes extremas

Cuando en un futuro cercano comiencen a volar aviones hipersónicos a altitudes hasta ahora inimaginables, los expertos en estudios atmosféricos de la Universidad de Colorado en Boulder habrán sido uno de los factores claves para que esos vuelos se conviertan en realidad, según información difundida hoy por ese centro académico.

Gracias a un subsidio de 7,5 millones de dólares otorgado por el Departamento de Defensa de Estados Unidos, científicos e ingenieros de Boulder y de otras dos universidades comenzarán a explorar la atmósfera terrestre entre los 24 y los 36 kilómetros de altura, la zona en la que eventualmente volarán los aviones hipersónicos a más de 6000 kilómetros por hora.

De esa atmósfera, "nadie realmente conoce hasta este momento exactamente qué hay allí arriba", indicó Brian Argrow, profesor de ingeniería aeroespacial en la Universidad de Colorado y principal investigador del nuevo proyecto.

En declaraciones preparadas, el catedrático puntualizó que la investigación se enfocará en determinar el nivel de polución entre las alturas mencionadas, qué partículas se encuentran a esas alturas, y cuán turbulento es el aire allí.

Para eso, se realizarán experimentos por medio de globos aerostáticos modificados para elevarse hasta altitudes extremas.

El estudio, según Argrow, se realiza porque las Fuerzas Armadas de Estados Unidos quieren conocer qué impacto pueden tener las partículas o la turbulencia en vuelos hipersónicos para diseñar un avión con la aerodinámica necesaria para mantener velocidades por encima de Mach 5 (cinco veces la velocidad del sonido).

Los aviones comerciales actuales viajan a altitudes mucho menores (unos 10 km de alto) y a velocidades considerablemente más bajas, por lo que las partículas y la turbulencia, aunque representan peligros reales, pocas veces llegan a destruir a un avión, como sucedería en el caso de aviones hipersónicos cuyo fuselaje deberá además soportar temperaturas de varios cientos de grados.

Para el proyecto, la Universidad de Colorado contará con la ayuda de expertos de la Universidad Aeronáutica Embry-Riddle en Daytona Beach, Florida, y la Universidad de Minnesota.

El lanzamiento de los globos aerostáticos, que comenzará en la segunda mitad de 2017 en Colorado, Florida y Noruega y se extenderá hasta 2020, se realizará en momentos de turbulencia e inestabilidad en la atmósfera para registrar así las corrientes y las temperaturas atmosféricas.

Si existiese un vuelo comercial capaz de alcanzar una velocidad de Mach 5, el viaje de Los Ángeles a Nueva York duraría unos 45 minutos, explicó Argrow, quien agregó que antes de que eso suceda y para que eso suceda se tendrá que poner a prueba primero la posibilidad de aviones hipersónicos por medio de aeronaves no tripuladas.

Pero incluso esa tarea representa "un gran desafío", aseveró.

La industria aeroespacial es una de las "industrias claves" de Colorado, emplea a unas 25.000 personas y genera 3200 millones al año para la economía local, según datos de la Oficina de Desarrollo Económico y Comercio Internacional de Colorado.

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