Un proyecto valenciano mide el confort y la somnolencia de los conductores

El proyecto Diveo, del Instituto de Biomecánica de la Universitat de València y financiado por el IVACE, ha desarrollado una herramienta para medir el confort postural y el grado de somnolencia de los conductores de coches eléctricos, con el fin de mejorar la conducción y predecir y evitar los accidentes.

Así lo han anunciado desde el Instituto de Biomecánica en un comunicado, en el que han explicado que se trata de un proyecto para que los coches eléctricos se adapten mejor a los usuarios y optimicen sus consumo energético.

El director de Innovación en Automoción y Medios de Transporte del IBV, José Solaz, ha detallado que Diveo evalúa el confort postural "mediante la modelización virtual de asientos y pasajeros, así como la evaluación de asientos por medio de usuarios, a partir de sus medidas fisiológicas y su valoración subjetiva".

"También podemos establecer el grado de confort térmico a partir de maniquíes térmicos, permitiendo la caracterización de asientos calefactados y evaluándolos con respecto al confort ofrecido al usuario y la eficiencia energética del vehículo", ha añadido.

Asimismo, el trabajo analiza la "carga cognitiva" que suponen para el conductor los paneles de instrumentos que se encuentran el el vehículo, y, mediante el desarrollo de algoritmos de detección de somnolencia, puede "monitorizar el estado del conductor y predecir la somnolencia antes de que el riesgo de accidente sea inminente".

En el proyecto, en el que colaboran los institutos tecnológicos del plástico (AIMPLAS), de las tecnologías de la información y las comunicaciones (ITI) y la biomecánica (IBV), y que se prolongará durante varios años, se trata de dar respuesta así a los principales retos que supone la introducción de los vehículos eléctricos.

En este sentido, se centra en la necesidad de reducir el peso de los componentes del vehículo, así como en el confort térmico que ofrece el asiento, el impacto de estas innovaciones en la seguridad de conductores y pasajeros, y la necesidad de minimizar el consumo energético de los vehículos eléctricos.

Así, además de evaluar la carga cognitiva, el grado de somnolencia y el confort, AIMPLAS ha desarrollado un sistema de calefacción que tendrá aplicación en los asientos de los vehículos y que se basa en plásticos con elevada conductividad eléctrica, que generan calor cuando se aplica una corriente eléctrica, de modo que supondrán una fuente de calor homogénea en el asiento.

Durante la segunda anualidad del proyecto, el IBV evaluará "si la aplicación de este innovador sistema de calefacción en los asientos resulta más confortable para el usuario, además de ser más eficiente desde el punto de vista de eficiencia energética", según ha explicado Solaz, que ha destacado que la calefacción del coche puede suponer hasta un 40 % del consumo energético en climas muy fríos.

Por su parte, el ITI ha trabajado en la optimización de rutas de reparto de última milla usando vehículos eléctricos, bajo la idea de que el coste de la distribución "se mide no sólo en términos de coste económico sino también en coste medioambiental".

Asimismo, como uno de los usos posibles del vehículo eléctrico es la distribución de bienes, el instituto ha desarrollado algoritmos de optimización que tengan en consideración restricciones de negocio, y durante la segunda anualidad va a plantear la posibilidad de utilizar puntos de recarga para el vehículo eléctrico localizados en el entorno urbano, además de diseñar una interfaz de guiado para los vehículos eléctricos.

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