Obras Públicas invierte 250.000 euros en la CV-620 a la altura de Alfarrasí

La consellera de Vivienda, Obras Públicas y Vertebración del Territorio, María José Salvador, ha anunciado hoy que su departamento ha invertido 250.000 euros en la CV-620 a la altura de Alfarrasí, en medidas de moderación de la velocidad, e integración en el entorno urbano.

Así lo ha anunciado la consellera en su visita a las obras, en la que ha estado acompañada del alcalde de la localidad, Federico Vidal, y el director general de Obras Públicas, Transporte y Movilidad, Carlos Domingo, según un comunicado de la Generalitat.

Según ha explicado Salvador, esta actuación "responde a una reivindicación del municipio de convertir la carretera es un espacio urbano, con las condiciones necesarias de seguridad".

En este sentido, ha detallado que las obras llevadas a cabo por su departamento han contado con un presupuesto de más de 250.000 euros y han permitido "tomar medidas para calmar el tráfico y hacer una vía también para los peatones, viable y accesible".

Asimismo, se han pintado pasos de peatones y se han instalado cojines berlineses para favorecer "el acompañamiento paisajístico, que también servirá para calmar el tránsito y hacer una vía más urbana".

Por su parte, el alcalde ha resaltado que la localidad "ya cuenta con una carretera del siglo XXI" y ha agradecido a la Conselleria "el interés mostrado desde el primer momento para dar solución a este problema de seguridad vial que tenía Alfarrasí".

La carretera CV-620 a su paso por Alfarrasí tiene una longitud de 1 kilómetro aproximadamente, y está constituida por largas alineaciones rectas, en pendiente descendente hacia el sur, y curvas.

Además, la sección de la carretera era en su mayor parte muy amplia, con calzadas muy anchas y aceras estrechas, lo que conllevaba que una parte importante de los vehículos circulase a velocidades superiores a las permitidas y que se registrará un alto índice de accidentabilidad.

La actuación que ha llevado a cabo la Conselleria de Obras Públicas ha consistido, por una parte, en la implantación de medidas de moderación de la velocidad, tales como disminución de anchura de los carriles, disposición de elementos reductores de la velocidad, y construcción de una chicane (una doble curva) como "puerta de entrada" a la población.

Por otra parte, se ha integrado la travesía en el entorno urbano, con actuaciones que permiten la compatibilización de los distintos usos, así como una mayor "permeabilidad transversal" de la carretera.

En este sentido, se han ampliado aceras, se han dispuesto pasos de peatones, se ha mejorado la accesibilidad de personas de movilidad reducida y se ha ampliado la zona de la parada de autobús, además de mejorar el drenaje de la vía.

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