Lusa TAP pierde un 115 % más en 2015 por la retención de ventas en Venezuela

La aerolínea lusa TAP perdió 99 millones de euros en 2015, un 115 % más frente a los 46 millones negativos del año precedente, debido a la penalización por la retención de un capital de 91,4 millones de euros en Venezuela.

El empeoramiento de sus resultados con respecto al año anterior se produjo ante "la necesidad de consolidar un montante de 91,4 millones relativos a ventas en Venezuela, cuyo valor aún no ha sido transferido", según un comunicado difundido por la aerolínea lusa.

La situación en Venezuela afectó no sólo a TAP, añade la nota, sino también "a todas las demás compañías internacionales que operan en ese país".

Sin tener en cuenta este factor extraordinario, el resultado de 2015 sería de 7,6 millones de euros de pérdidas, un 83,5 % mejor, lo que reflejaría una "clara recuperación con respecto a 2014".

Los ingresos fueron de 2.398 millones de euros, frente a los 2.489 millones de 2014, un recorte que la empresa atribuye a varios factores, como la huelga de pilotos durante diez días en mayo o la crisis económica y política de Brasil que, precisa la aerolínea, afectó al volumen de tráfico pero también provocó una reducción de la tarifa media.

Los costes de explotación alcanzaron los 2.269 millones, frente a los 2.341 millones del año anterior, gracias al refuerzo de las medidas de contención y a la caída del precio del combustible, cuya factura alcanzó los 660 millones de euros frente a los 798 millones de 2014.

Y la deuda bajó de 1.062 millones en 2014 a 942 millones en 2015, "como resultado de los reembolsos ya efectuados el año pasado", en el marco del inicio del proceso de capitalización puesto en marcha a través de la entrada en la compañía, como accionista, del consorcio privado Gateway.

El pasado febrero, el Gobierno socialista luso garantizó la titularidad pública del 50 % del capital de TAP gracias al acuerdo firmado con Gateway, que se quedó a cargo de la gestión de la aerolínea.

Con ese acuerdo, se revirtió la venta de la empresa cerrada en noviembre pasado por el Ejecutivo conservador de Pedro Passos Coelho, con la que el Estado apenas mantenía un 34 % de las acciones de TAP.

La preocupante situación económica de TAP fue una de las razones defendidas por el anterior gobierno para privatizar la empresa, que presentaba un pasivo superior a 1.000 millones de euros y necesitaba un proceso de recapitalización.

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