Los pingüinos vuelven a casa tras una 34 edición con 22.536 moteros inscritos

Miles de moteros han comenzado a poner rumbo a sus lugares de origen en el final de la 34 edición de la concentración Pingüinos de Valladolid, a donde ha regresado tras una ausencia de dos años con 22.536 inscritos.

Con las tiendas de campaña y las motos aún cubiertas con el rocío congelado de una larga y fría noche castellana, tanto la organización del evento, Turismoto, como el Ayuntamiento de Valladolid no han dudado de catalogar este regreso de los pingüinos como un "rotundo éxito", ha asegurado el portavoz de la organización, José Manuel Navas.

De esta forma, el número de inscritos respecto a la anterior edición celebrada en 2014 ha supuesto un descenso de cerca de 5.000 participantes, algo "comprensible" debido al parón, aunque el objetivo de Pingüinos "no es romper ningún récord de asistencia", sino ir "mejorando año a año la calidad de las instalaciones".

Unas instalaciones de las que "todo el mundo ha quedado muy contento, incluidos los hosteleros", ha continuado Navas, quien ha asegurado que en los cursos venideros, la organización se esforzará en mejorar algunos aspectos, como la "seguridad" en los desfiles o en aumentar la calidad de la zona de acampada.

Se trata de un evento que desde el principio había suscitado algunas dudas por coincidir en el tiempo con la concentración "La leyenda continúa" en Cantalejo (Segovia), fruto de la escisión de Pingüinos, aunque el portavoz ha insistido en que el mundo de la moto está "más unido que nunca" y que a la "herida" producida por el parón en la celebración de la concentración "no ha habido que cogerla puntos".

En estas mismas líneas se ha expresado el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, quien se ha mostrado rotundo: "Pingüinos ha vuelto, y lo ha hecho para quedarse", ha manifestado el regidor que no ha querido perderse "ni uno" de los eventos programados estos días.

Este ha sido otro de los aspectos que ha destacado el alcalde, el "pleno desarrollo sin incidencias" de la 34 edición de Pingüinos, que ha tenido desde "siempre" dos pilares de actuación, "hacer las cosas bien y dentro de la legalidad", algo que los ciudadanos "han sabido reconocer".

Tras este balance final, la organización ha entregado los premios Pingüino de Oro, el primero de ellos ha recaído en manos del piloto valenciano de MotoGP, Héctor Barberá, quien se ha mostrado muy "agradecido y orgulloso" y ha avalado este tipo de concentraciones en torno a la moto donde se respira un "genial ambiente".

Otro de los reconocidos ha sido el piloto mallorquín Luis Salom, quien perdió la vida el pasado mes de junio de 2016 en un accidente en el circuito de Barcelona-Cataluña mientras disputaba una prueba automovilística. Ha recogido el premio su madre.

Finalmente, las distinciones de honor han sido para José María Alonso Stolle "Chemari", a título póstumo, y para Fito Cabrales, cantante de la célebre banda Fito y Fitipaldis y amante de las dos ruedas, quien recibió el premio en la noche de ayer por su campaña donde sorteó su amada Harley Davidson para conseguir fondos para la lucha contra el cáncer infantil.

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