La lucha por los recursos y las importaciones dañan agricultura en Somalia

La lucha por los recursos naturales y la importación barata de alimentos son algunos de los factores que están dañando el sector primario en Somalia, país sumido en el caos y con cerca de un millón de personas que pasan hambre.

Según el especialista somalí Osman Jeylani, que impartió una charla hoy en la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), las comunidades siguen disputándose el control de los recursos sobre todo en el sur, donde se concentran las áreas de cultivo.

En los últimos años, dijo, han aumentado los enfrentamientos entre pastores y agricultores en el país ante la proliferación de armas, que poseen más los primeros sin que haya un control efectivo por parte de las autoridades.

Jeylani, que previamente ha trabajado para el Gobierno de su país, también echó en falta medidas de protección para los agricultores locales, quienes "no están motivados para cultivar" ante los precios bajos de los alimentos, en parte causados por la llegada masiva de importaciones baratas y de mala calidad.

"No existen los servicios públicos, tan solo empresas privadas", afirmó el experto somalí, que lamentó la dificultad de exportar productos típicos como el plátano en medio de la pugna por el control del mercado local entre multinacionales extranjeras.

Mejores perspectivas presenta la exportación de ganado que, después de haber estado prohibida en 2000 durante nueve años por cuestiones sanitarias, creció el año pasado un 6 % con la venta de unos cinco millones de animales, sobre todo a países del golfo Pérsico.

No obstante, la inestabilidad y la vulnerabilidad de la población ante fenómenos extremos como la sequía han puesto a 4,7 millones de personas (el 38 % de la población de Somalia) en situación de inseguridad alimentaria, de los que cerca de un millón padecen hambre crónica.

Muchos de ellos se han visto obligados a vender sus activos para sobrevivir, mientras que otros tantos se han vuelto adictos al qat, una droga también muy popular en países cercanos como el Yemen, lo que impide mejorar la productividad agrícola y ha creado serios problemas socioeconómicos, aseguró Jeylani.

Somalia vive en un estado de guerra y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré, lo que dejó al país sin un Gobierno efectivo y en manos de milicias radicales islámicas, señores de la guerra y bandas de delincuentes armados.

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