Junta vigila 150000 hectáreas de Tierra de Campos para evitar repunte topillo

La Consejería de Agricultura y Ganadería mantiene una vigilancia más intensa en 150.000 hectáreas de Castilla y León, situadas en la Tierra de Campos de Palencia, Valladolid y Burgos, para ver cómo evolucionan las poblaciones de topillo campesino y evitar un repunte.

Así lo ha asegurado el director general de Producción Agropecuaria e Infraestructuras Agrarias, Jorge Llorente, que ha visitado hoy en Villarramiel de Campos (Palencia) una de las parcelas monitorizadas dentro del Programa de Vigilancia y Prevención del topillo campesino.

En declaraciones a los periodistas, ha explicado que la Consejería vigila, dentro de este plan, 600.000 hectáreas de terreno en todas las provincias de Castilla y León, para prevenir el aumento del topillo campesino y estar "atentos a la posible multiplicación de esta especie".

En concreto 60 equipos del ITACyL vigilan 45 zonas, cada una de ellas de entre 12.000 y 20.000 hectáreas, para ver si hay algún repunte de la población.

De esas 600.000 hectáreas que se están controlando y vigilando para ver si hay presencia o no de topillo campesino, se ha comprobado que actualmente en el 80 por ciento "no hay problema", mientras que en el 20 por ciento restante "tenemos que seguir vigilando para estar atentos a ver como evoluciona la población" y poder adelantarse.

Llorente ha insistido en que "en un 80 por ciento de estas zonas no hay ninguna preocupación, porque nada hace pensar que pueda haber una explosión más adelante".

En cuanto al 20 por ciento restante, que se sitúa principalmente en cultivos de alfalfa y cereal en la comarca de Tierra de Campos de las provincias de Palencia, Valladolid y Burgos, ha lanzado un mensaje de tranquilidad y ha dicho que "se está monitorizando con más intensidad para evitar que se multipliquen y haya una plaga".

Llorente ha explicado que ahora se están recogiendo los datos y que una vez analizada la situación "dirigiremos nuestros esfuerzos a las zonas donde puede haber una mayor multiplicación, sabiendo que el riesgo cero no existe".

En las zonas donde se vea que hay más riesgo se aplicarán medidas para "favorecer la depredación de este roedor", bien retirando las pacas de paja del campo para que no hagan nidos, bien inundando parcelas donde se pueda hacer esta práctica, o bien usando las cajas nido con lechuzas, cernícalos, ratoneros o milanos.

Un método este último que hasta ahora ha demostrado ser "muy efectivo en la lucha biológica", por lo que en las zonas donde haya riesgo se podrían instalar posaderos para que los animales tengan más facilidad para la depredación.

Actuaciones a las que se añadirían otras, que ahora no se pueden aplicar, como la remoción, el volteo y el arado profundo o la quema de reservorios y linderos, si en ciertas zonas se ve que hay un repunte importante de las poblaciones de topillo.

Algo que, ha insistido, determinaran los datos estadísticos que, durante el verano, vayan recogiendo los técnicos en las parcelas más afectadas, para actuar de forma conjunta, integral, focalizada y más efectiva.

Datos que, según ha explicado el jefe del área de plagas del ITACyL, Constantino Caminero, se obtienen con trampas para capturar al topillo y comprobar el estado de las poblaciones, si hay muchos machos y muchas hembras, los pesos y edades de los roedores, para estudiar la dinámica poblacional y poder predecir situaciones futuras.

El otro dato importante es la abundancia, si hay muchos o pocos, y cuantos hay, lo que se hace siguiendo las pistas de la actividad del topillo campesino, viendo si hay excrementos frescos y de materia vegetal almacenada en la boca de la hura.

Para ello "recorremos 66 puntos en cada parcela y buscamos la presencia de este tipo de indicios", información que se vuelca directamente en una tablet y que se envía a la base de datos central para su análisis.

"Esperemos que no haya repunte, pero no hay nada seguro por eso la vigilancia es continua y preocupados estamos siempre", ha concluido Llorente.

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