Isolux, abocada a reestructurar su deuda y acosada por las agencias de rating

Las agencias de calificación Fitch y Standard & Poor's han rebajado esta semana la nota de Isolux Corsan en 2 y 3 escalones, respectivamente, con perspectiva negativa ante la falta de liquidez de la compañía, que negocia con la banca la reestructuración de sus 1.600 millones de euros de deuda.

El grupo de infraestructuras que preside Luis Delso ha fichado a Rothschild y Houlihan Lokey, mientras que sus bancos acreedores han designado para liderar este proceso de negociaciones para la reestructuración de la deuda a KPMG, que ha hecho lo propio en empresas como Abengoa o Pescanova.

Aunque las negociaciones están aún muy verdes, entre las opciones que se barajan destaca una ampliación de capital con el objetivo de que los bancos capitalicen deuda y se conviertan en accionistas, así como una inyección de fondos que podría situarse entre los 200 y 300 millones de euros, según han señalado a EFE fuentes cercanas al proceso.

No se descarta incluso, que en el marco de la ampliación de capital los bancos puedan llegar a ostentar la mayoría del capital de la compañía, que pretenden que sea más reducida y saneada.

Santander, Caixabank, Bankia o Sabadell son algunas de las entidades financieras con más exposición al grupo.

Inmersa en un proceso de reestructuración que afecta no sólo a su pasivo sino también a la compañía, Isolux ha retrasado hasta el próximo 13 de mayo la fecha de publicación de los resultados correspondientes a 2015.

Con el objetivo de reducir la deuda, el grupo tiene en marcha varias desinversiones. Está en la recta final para vender sus concesiones de autopistas al fondo de pensiones canadiense PSP. La operación está pendiente del cambio de titularidad de algunas de ellas y de las autoridades de competencia pertinentes.

Además, está cerca de ostentar la titularidad plena de sus activos de transmisión eléctrica, así como de los proyectos solares fotovoltaicos de T-Solar.

Ambos procesos se enmarcan en el plan de segregación de activos de su filial Isolux Infrastructure, participada en un 80,7 % por Isolux, y en un 19,23 % por PSP.

En este contexto, Isolux está pendiente de la venta de T-Solar (se han interesado por ella el fondo Cerberus y Bruc Management), así como de sus líneas de transmisión eléctrica en Brasil, país que está penalizando las cuentas de la compañía.

En los nueve primeros meses de 2015, la compañía perdió 20 millones, el 18 % más que un año antes lastrada por Brasil.

Isolux aplazó su salida a bolsa a comienzos del año pasado -estaba prevista para febrero de 2015 y esperaba captar con ella 600 millones- al considerar que las indicaciones de valoración preliminares no reconocían el potencial de la compañía en aquel momento.

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