Industria automovilística pide claridad sobre las pruebas de conducción real

La Asociación Europea de Constructores de Automóviles (ACEA) reiteró hoy su llamamiento a la Unión Europea (UE) para que haya urgentemente "claridad" sobre las pruebas de emisiones en condiciones de conducción real, ante la posibilidad de que la Eurocámara vete mañana la propuesta de la Comisión Europea.

Los fabricantes de coches, furgonetas, camiones y autobuses reunidos en la ACEA consideran que deben poder "planificar" el desarrollo y el diseño de vehículos en línea con los nuevos requisitos de emisiones en las pruebas de conducción real.

Indican que, mientras que la propuesta actual de la Comisión Europea (CE), muy criticada por el Parlamento Europeo, tiene en cuenta unos márgenes de error en el nuevo método de medición, los constructores de automóviles tendrán que hacer los ajustes de tal manera que queden "muy por debajo del límite", a fin de garantizar el cumplimiento de los objetivos.

"Es más, el margen de error será revisado y, en la medida en que el método mejora en precisión, el factor de conformidad será estrechado", recalca la asociación en un comunicado.

El secretario general de la ACEA, Erik Jonnaert, señaló que el calendario y las inversiones necesarias para hacer frente a las pruebas de emisiones en condiciones de conducción real representan "un enorme desafío para la industria automovilística europea", aunque ésta está "absolutamente preparada para asumirlo".

Por ello un veto por parte del Parlamento Europeo (PE) mañana de la decisión de los Estados miembros sobre la propuesta de la CE "aumentaría la incertidumbre para la industria y dejaría poco tiempo para hacer los cambios necesarios a los vehículos y cadenas de montaje", sostiene la ACEA.

"En última instancia, retrasaría las mejoras para la calidad del aire, particularmente en ciudades", señaló Jonnaert.

Tras el estallido del escándalo por los coches manipulados por Volkswagen para eludir los controles en laboratorio de emisiones, representantes de los Estados comunitarios y de la CE llegaron a un acuerdo para introducir nuevos test que acerquen las pruebas a las condiciones de conducción real.

Estos se aplicarían a partir de 2017, sin embargo, ambas partes pactaron permitir a los coches que sobrepasen en un 110 % los límites de emisiones fijados (un factor de conformidad del 2,1) sin que se considere una infracción, ante las evidencias que apuntan a que incumplirán los máximos una vez se midan de manera más rigurosa.

El margen del 110 % se aplicaría a un periodo transitorio desde septiembre de 2017 -para los modelos nuevos- hasta septiembre de 2019 para todos los vehículos nuevos.

A partir de entonces podrían contaminar un 50 % (factor de 1,5) más frente al límite fijado -de 80 miligramos de óxido de nitrógeno (NOx) por kilómetro en los coches diesel- hasta enero de 2020 en el caso de los modelos nuevos y hasta enero de 2021 en el de todos los vehículos nuevos, cifras más flexibles que las que defendía la Comisión en un principio.

La CE es favorable a una revisión anual para que las emisiones lleguen o se acerquen lo más posible a un factor de conformidad de 1, es decir, que no puedan contaminar más de lo que diga la ley.

De este modo la CE intenta facilitar que el pleno del PE dé luz verde mañana al acuerdo de octubre, que ya ha recibido la opinión en contra de la Comisión de Medioambiente de la Eurocámara por considerarlo demasiado permisivo con los límites contaminantes.

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