El rey de Marruecos inaugura la mayor planta termosolar del mundo

La central termosolar de Uarzazate de Marruecos, considerada la más grande en el mundo de su género, entró hoy en funcionamiento en su primera fase, que tendrá una capacidad de 160 megavatios.

La inauguración de la planta en un paraje desértico enclavado entre las cadenas del Gran Atlas y el Anti Atlas, a las afueras de Uarzazate, estuvo encabezada por el rey Mohamed VI de Marruecos, que llevó consigo a todo el gobierno marroquí desde Rabat.

Entre los invitados de marca extranjeros llegados desde sus países estuvieron el ministro español de Exteriores de España, José Manuel García Margallo, y la ministra de Ecología, Desarrollo Sostenible y Energía de Francia, Ségolène Royal.

Mohamed VI apretó un botón para lanzar así el primer kilovatio de energía solar en el circuito eléctrico nacional en medio de los aplausos de los ciudadanos que acudieron a ver al monarca en un día frío pero soleado (no en vano Uarzazate es uno de los lugares más soleados de un país que tiene una media de 3.000 horas de sol al año).

"Noor I pasa a ser la central solar monoturbina más grande del mundo, extendida sobre una superficie de 480 hectareas", dijo el director de la Agencia marroquí de la energía solar (MASEN, que gestiona todos los proyectos de energías renovables), Mustafa Bakuri, en una rueda de prensa posterior al acto de inauguración.

Esta planta fue adjudicada en 2012 a un consorcio encabezado por la saudí Acwa Power e integrada por un grupo de compañías españolas Acciona, Sener, TSK y Aries que obtuvieron el contrato de ingeniería y construcción por un importe de 775 millones de euros.

De hecho, al menos 500 técnicos españoles contribuyen en esta primera fase termosolar construida según la técnica CSP (energía solar concentrada, en sus siglas en inglés), que consiste en unos espejos cilindro-parabólicos capaces de almacenar el calor tres horas y seguir produciendo energía.

El director general de la Oficina Nacional de Electricidad y de Agua Potable (ONEE), Ali Fasi Fihri, dijo por su parte que esta técnica, que requiere consumo de agua, solo consumirá el 1 % de las reservas de la presa Mansur Dahbi, vital para toda la región de Uarzazate.

La central, cuyas obras de construcción se lanzaron en 2013, es considerada la mayor central solar monoturbina del mundo.

La ceremonia de hoy también sirvió para inaugurar los trabajos de construcción de las dos fases siguientes de Noor (II y III), que tendrán una potencia de 200 y 150 megavatios, respectivamente, y también funcionarán según el modelo termosolar; la cuarta planta, de 70 megavatios, será fotovoltaica.

Los numerosos invitados y periodistas presentes en el acto llegaron a Uarzazate en vuelos especiales fletados para ellos, y una vez en el lugar pudieron contemplar desde el aire, en viajes en helicóptero, el impresionante mar de espejos alineados en 800 hileras.

Bakury precisó que la construcción de esta primera planta ha contado con una tasa de integración industrial (clave para los países en vías de desarrollo) del 30 % para las compañías nacionales, especialmente en los sectores de obra pública, cableado y metalurgia, mientras que las funciones más especializadas han sido aportadas por los ingenieros españoles.

En total, la construcción de la planta ha dado empleo a 2.000 personas durante tres años, un 85 % marroquíes.

La producción de Noor 1, que puede alimentar de electricidad a 750.000 hogares marroquíes, permitirá así responder a la creciente demanda nacional de energía, que desde 1999 prácticamente se ha triplicado, dijo por su parte Fasi Fihri.

Marruecos tiene un ambicioso plan de energías renovables con el que aspira a proveerse en un 52 % del total de su consumo en energías limpias en el horizonte de 2030.

Para alcanzar este objetivo, el país magrebí deberá desarrollar entre 2016 y 2030 una capacidad adicional de 10.100 megavatios generados a partir de energías renovables y repartidos en 4.560 megavatios de energía solar, 4.200 megavatios de energía eólica y 1.330 megavatios hidroeléctricos.

El plan busca así reducir la extrema dependencia energética del país magrebí, actualmente cercana al 96 % del total al ser Marruecos un importador absoluto de productos petroleros, que le cuestan unos 8.000 millones de dólares anualmente.

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