El éxito silencioso de la tecnología europea

Una compañía de tecnología financiera que ofrece aparente seguridad está captando a oleadas de inversores desde su salida a bolsa.

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A primera vista, Pieter van der Does no parece el típico ejecutivo de Silicon Valley que frecuenta grandes fiestas y viaja en jet privado. Pasó varias décadas desplazándose por Amsterdam con la misma bicicleta que tenía en el instituto. Para él, las escapadas de relax consisten más en hacer senderismo con su familia, que en volar a St. Tropez o Ibiza. Cuando se lanzó a buscar posibles inversores para la salida a bolsa de su compañía, Adyen NV, el año pasado, el CEO se apoltronó con su más de metro ochenta en una butaca y no se movió hasta dejar agotado a su banquero. Política de la compañía, afirma. 

Callado, frugal, estable... es la imagen que Adyen transmitió a los inversores, y que ayudó a multiplicar casi por dos el incierto valor de la compañía holandesa, hasta alcanzar los 21.800 millones de dólares desde la operación de la Oferta Pública Inicial de junio, entrando de golpe entre las compañías digitales más de moda de Europa. Si has viajado en Uber, tienes una suscripción de Netflix o has pagado por Spotify Premium, es muy probable que Adyen haya gestionado tu tarjeta. El único «capricho» que se permite hasta la fecha el CEO es la escalada, y le sirve como escuela para la vida. «Hay razones concretas por las que se prepara una subida de una forma concreta», afirma Van der Does: «Lo importante es no caer en la trampa en la que suelen caer otros escaladores, de buscar atajos». 

Lo que distingue a su compañía de otras como PayPal, Stripe y Alipay del sector de los pagos digitales, un sector que mueve 2 billones de dólares, es que es un sistema de ventanilla única. Mientras que otras compañías gestionan un único enlace o como mucho dos en la convulsa cadena que mueve el dinero de los clientes a los comerciantes, Adyen gestiona el proceso completo, desde el pago de caja hasta la detección de fraudes, pasando por Visa y Bank of America y garantizando que los vendedores reciben los pagos. Esto ofrece a la compañía operaciones adicionales de clientes existentes casi sin costes, afirma Jan Hammer, socio de Index Ventures e inversor en Adyen.

Desde el verano, cuando los inversores buscaban apuestas seguras y dispararon el valor de mercado de la compañía de pagos por encima de los 25.000 millones de dólares, poniéndola al nivel de Spotify Technology SA, los analistas están empeñados en mantener que parece muy difícil que Adyen pueda mantener el ritmo. Si bien es cierto que los beneficios de la compañía en el primer semestre aumentaron un 75 por ciento el año pasado, hasta los 48,2 millones de euros (cerca de 54 millones de dólares), la «sostenibilidad del crecimiento es la cuestión fundamental para mí», afirma Christopher Brendler, analista en Buckingham Research Group. Y la exuberancia del mercado ha dejado poco margen a Adyen para arrojar malos resultados. «Incluso nuestras previsiones más optimistas ya se toman en cuenta en los precios», afirmó Richard-Maxime Beaudoux, analista en el banco de inversión Bryan, Garnier & Co. que recomienda vender la acción. Traducción: cuando se cotiza a 140 veces sobre los beneficios previstos, la cosa solo puede ir para abajo. 

Cuando se fundó en 2006, Adyen nació de la mano de la web móvil. Una década después, Van der Does, por aquel entonces un ejecutivo formado en la editorial holandesa Reed Elsevier, entró a formar parte de BiBit, una compañía del incipiente sector de los pagos web, como director comercial. BiBit se vendió a Royal Bank of Scotland por una cifra desconocida en 2004. Poco después, Van der Does y otros veteranos de la compañía afirman que empezaron a crecer frustrados por la separación que forzó RBS entre ingenieros y comerciales. Van der Does y el cofundador de BiBit Arnout Schuijff plantearon la idea de un BiBit móvil saliendo a correr un domingo. Formaban una extraña pareja: Van der Does, alto y flaco con la cabeza casi afeitada, corriendo junto a Schuijff, bajito y regordete, que con el tiempo se convertiría en cofundador y responsable tecnológico de Adyen. 

Mientras que sus rivales competían principalmente por el precio, Schuijff y Van der Does apostaron a que los comerciantes pagarían por unas operaciones más rápidas y fiables. Adyen concluyó que tenía que poder controlar toda la cadena. Los procesadores más antiguos suelen registrar cada paso de la operación como actuación independiente, dentro de una base de datos masiva y procesada en grandes hornadas con una frecuencia tan escasa como una vez al día. Sin embargo, Adyen registra todas las operaciones de forma instantánea en un sistema de registro estándar de doble entrada que los clientes pueden consultar en tiempo real.

El aterrizaje en silicon valley

Desde el principio, Van der Does se fijó en Silicon Valley, pero a las compañías estadounidenses no les empezó a sonar el nombre de Adyen hasta 2010, cuando Groupon adquirió una startup alemana similar llamada My City Deal, cliente de Adyen. Van der Does convenció a Groupon de que usara sus sistemas en todo el mundo en un momento en que los ingresos de la web de operaciones comerciales estaban aumentando a una tasa anual cercana al 1.000 por ciento. Desde entonces, Adyen empezó a jugar a averiguar quién era quién entre los clientes de Silicon Valley, así como entre aerolíneas, grandes minoristas y el resto. En 2012, el año en que Van der Does firmó por primera vez por Uber, Adyen procesó un total de 10.000 millones de dólares en pagos. Cinco años después, esta cifra se había disparado hasta los 122.000 millones.

El CEO atribuye su sólido crecimiento a ocho principios operativos conocidos en la compañía como la Fórmula Adyen. Entre otras cosas, Van der Does promete desarrollar cualquier función que necesite un cliente, con la condición de que Adyen la pueda ofrecer a todos los clientes. La simplicidad del sistema ha sido un punto fuerte a nivel comercial, afirma Brendan Miller, experto en pagos en la compañía de investigación Forrester. Llama especialmente la atención, afirma, el hecho de que al contrario que sus rivales, Adyen gestiona los pagos online, desde el móvil y en tienda con un único producto. 

Adyen suele captar a grandes clientes ayudándoles a asentarse en mercados complicados como Brasil o Australia, y haciéndose con otras actividades de las compañías. «Aterrizar y expandirse», lo denomina Van der Does. Unos meses antes de lanzarse a la conquista de inversores para su salida a bolsa, la compañía logró su mayor éxito, al desplazar a PayPal Holdings Inc. como el principal gestor de pagos de eBay Inc. con sus 95.000 millones de dólares en operaciones anuales. El viento sopló a favor de Adyen antes de su OPV, sobre todo porque eBay llevaba 15 años siendo cliente de PayPal y había tenido la titularidad de la misma durante la mayor parte de ese tiempo. «Son auténticos, directos y honestos sobre lo que hace su plataforma», afirma Alyssa Cutright, vicepresidente de eBay de pagos globales. «Es un concepto muy fresco». 

A primera vista, Adyen no parece haber cambiado mucho, incluso ahora que Van der Does y Schuijff son multimillonarios. «No tengo la intención de comprarme un yate», afirma Schuijff. Van der Does sigue montando en bicicleta por Amsterdam, aunque hace poco cambio su bicicleta del instituto por una nueva. Adyen no celebró una ceremonia con toque de campana en la bolsa holandesa, afirma, porque «nosotros celebramos la captación de clientes». El precio de la acción no se expone en ningún sitio en la oficina, y según Schuijff, nadie lo menciona. 

Puede que esta sea una decisión pragmática y no solo modesta. El informe de resultados de Adyen del 27 de febrero será una prueba importante, puesto que los inversores están buscando pruebas de debilidad. Si bien es cierto que Van der Does se precia por planificar todo meticulosamente, la compañía ha asumido algunos riesgos considerables para llegar tan lejos. Hay analistas que se muestran escépticos sobre el hecho de que el acuerdo con eBay del año pasado provocara tanto revuelo, porque Adyen pagó a eBay cerca de 70 millones de dólares por el privilegio y más de 83 millones de dólares en opciones sobre acciones, lo suficiente para ofrecer al portal de subastas una participación del 5 por ciento si la ejerce. «Desde un punto de vista puramente financiero, el acuerdo es más beneficioso para eBay», escribió Beaudoux, analista en Bryan, Garnier & Co.

A los analistas no les faltan ideas sobre otras líneas de negocio que podría seguir Adyen, incluyendo la elaboración de informes en forma de consultoría sobre sus amplísimas bases de datos o usar la licencia de banca en Holanda para dejar completamente fuera de juego a las compañías de tarjetas bancarias. Marcus Hughes, director de desarrollo estratégico de negocio en la compañía de facturación y pagos Bottomline Technologies Inc., afirma que Adyen deberá ampliar su modelo para mitigar el riesgo de que Google, Apple y Amazon empiecen a procesar sus propios pagos. Sin embargo, mientras que Stripe, Square y I Zettle, filial de PayPal tratan de ganarse a las startups, Van der Does se ha seguido centrando en los grandes clientes. Otro tipo de estrategia, afirma «requiere otro tipo de cosas distintas de las que se nos dan específicamente bien».

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