El control de NH por Barceló, cuestión de precio... o de ¿«sillón»?

Barceló ha propuesto un buen negocio a NH. Máxima compatibilidad hay. Y sentido estratégico también. Pero el totum revolutum entre los mandamases de NH complica un acuerdo que no solo depende de un buen precio

Un Hotel de la cadena NH.

Cierto es que a nadie le amarga un dulce. Y ser presidente -o consejero delegado con poder ejecutivo porque no lo tenga el presidente- de una gran empresa española que, además, cotice en Bolsa, es todo un caramelito para muchos. Llama la atención, de hecho, que, por ejemplo, prácticamente la mitad de los actuales primeros espadas de las compañías del Ibex-35 se aferran al cargo y no quieren ceder el mando a las nuevas generaciones. Para muestra, un botón. Y las cifras están ahí para demostrarlo. La edad media de los presidentes de las compañías del selectivo español es de 62 años. Es más, de los 35 altos cargos de estas empresas, 14 superan la edad de jubilación, pero no se produce una renovación de los puestos. La horquilla de edad va desde los 49 años hasta los 83.

Demostrado queda pues que el apego al poder es el pan nuestro de cada día entre nuestros grandes empresarios. Sea por lo que fuere. Y algo tiene que ver en la respuesta del primer ejecutivo de la cadena NH Hotel Group, Ramón Aragonés Marín, a la propuesta de compra de otra cadena hotelera española: Barceló. Y es que el presidente de la que sería en principio la cadena dominante, Simón Pedro Barceló, no tiene más opción que la concentración si quiere avanzar en el sector, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. De hecho, la compra -dicen muchos, porque no quieren tildarla de fusión como parece que está a priori en las intenciones de Barceló- de NH crearía un gigante hotelero español para competir de igual a igual con los grandes grupos internacionales.

La operación estará latente durante al menos tres meses, el tiempo que le ha «dejado» Barceló no ya a su primer ejecutivo sino a la amplia y complicada «cúpula» del grupo y a su accionariado (dos copresidentes no ejecutivos: José Antonio Castro Sousa, consejero en representación del Grupo Inversor Hesperia;y Alfredo Fernández Agras, consejero en representación del fondo Oceanwood; más el ya nombrado Aragonés Marín).

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