Bristol-Myers y Celgene tendrían que pagar 2.000 millones en caso de ruptura

El acuerdo del grupo farmacéutico estadounidense Bristol-Myers Squibb para comprar la biotecnológica Celgene, del mismo país, en una operación valorada en 74.000 millones de dólares, incluye el pago de una penalización de 2.200 millones en caso de que una de los dos empresas renuncie al acuerdo.

Esta cantidad tendría que ser abonada por la empresa que decidiera detener el proceso de fusión en la corporación resultante, en la que los actuales accionistas de Bristol-Myers poseerán aproximadamente el 69 % del capital, mientras que los de Celgene tendrán el 31 % restante.

Así lo recoge un pliego del contrato acordado entre ambas farmacéuticas, que anunciaron su fusión este jueves.

La unión entre las dos compañías dará lugar a un gigante de la industria biofarmacéutica y ha sido aprobada ya por los consejos de administración de las dos sociedades.

Los accionistas de Celgene recibirán una acción de Bristol-Myers y 50 dólares por cada uno de sus títulos.

No obstante, la transacción debe ser aprobada aún por las juntas de accionistas de las dos empresas y recibir el visto bueno de los organismos reguladores.

Se espera que la integración de las dos compañías esté completada en el tercer trimestre de este año.

La transacción creará una empresa líder como biofarmacéutica, bien posicionada para atender las necesidades de pacientes con cáncer, enfermedades inflamatorias e inmunológicas y problemas cardiovasculares a través de medicamentos innovadores de gran valor, según informó Bristol-Myers en un comunicado.

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