Bolivia, ante reto de explicar el aumento de cocales

La decisión del presidente de Bolivia, Evo Morales, de aumentar el límite legal de los arbustos de coca pone al país en una vía con desafíos ante la comunidad internacional, en particular Estados Unidos y la Unión Europea, para justificar una medida que la oposición considera beneficiosa para el narcotráfico.

El mandatario cumplió hoy con uno de los objetivos políticos que tenía desde que llegó al poder en 2006, consolidar una nueva política sobre la hoja de coca, que reivindique para siempre los cultivos en estado natural y los diferencie de la cocaína.

Formado como líder entre los cocaleros de la zona del Chapare, un puesto que nunca dejó siendo mandatario, Morales firmó la ley que aumenta los cultivos de hojas de coca de 12.000 a 22.000 hectáreas, enterrando una ley antidroga vigente durante 29 años.

El gobernante aprobó la norma reivindicando que ahora "la hoja de coca se ha impuesto frente al imperio norteamericano" y le ha ganado una "dura batalla" porque, en su opinión, EEUU quiso eliminar por completo los cocales pese a que la masticación o el "acullicu" es una práctica ancestral entre los indígenas.

La nueva norma permite cultivar 14.300 hectáreas de coca en la zona de Los Yungas (oeste) y 7.700 hectáreas en el Chapare.

Hasta ahora, la legislación permitía solo cultivos de coca en Los Yungas, que son los destinados al consumo tradicional y legal, mientras que sobre una gran parte de las plantaciones del Chapare siempre hubo la sospecha de que eran desviadas al narcotráfico.

Esa presunción tiene como base el dato de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) de que el mercado legal de La Paz capta un 93 % de la producción de los Yungas y el de Sacaba (centro) solo el 7 % de lo producido en el Chapare.

Aunque actualmente no se sabe cuántos cocales hay en Bolivia, Naciones Unidas certificó que en 2015 había 20.200 hectáreas, mientras que un reciente informe de Estados Unidos elevó la superficie a 36.500 hectáreas.

Ya sea tomando en cuenta los datos de la ONU o de Estados Unidos, Bolivia es el tercer productor mundial de hoja de coca y de cocaína, después de las otras naciones andinas, Colombia y Perú.

Estados Unidos acusa a Bolivia de haber fracasado de "manera demostrable" en la lucha antidroga, algo que ha rechazado el presidente Morales replicando que "el único fracaso demostrable" es la lucha estadounidense contra el narcotráfico.

Ambos países no tienen relación a nivel de embajadores desde 2008 y su reanudación parece menos probable con la administración del presidente Donald Trump, a quien Morales crítica constantemente.

El Gobierno boliviano también tiene por delante la tarea nada fácil de justificar las razones del incremento de cocales ante la Unión Europea (UE), ya que un estudio financiado por ese bloque estableció que sólo se requieren 14.705 hectáreas para el consumo legal de la planta.

Se trata de un estudio realizado por estadísticos del Ejecutivo tras una larga exigencia de parte de la UE pero que nunca fue aceptado plenamente por el Gobierno, ni por los cocaleros, porque su reconocimiento planteaba una reducción drástica de los cocales.

Hace unos días, tras la aprobación de la norma en el Congreso, una fuente de la UE dijo a Efe que había preocupación por la norma ya que varios ministros se comprometieron en una visita a Bruselas a que la superficie de cocales no aumentaría más de 20.000 hectáreas.

Según el Gobierno, se necesitan 18.000 hectáreas para satisfacer la costumbre del "acullicu" y otras 4.000 pueden ser exportadas de forma directa o como derivados industriales para naciones como Argentina, donde hay una gran comunidad de bolivianos.

Sin embargo, hasta ahora ningún plan de industrialización de la planta para producir energéticos, harinas, cremas y medicamentos ha sido exitoso, salvo los mates para combatir el mal de la altitud.

Pero, además, cualquier plan de exportación choca ahora con la vigencia de la convención antidroga de Naciones Unidas de 1961, que veta esa comercialización al mantener la coca en su lista de estupefacientes por contener alcaloides que son base de la cocaína.

La ONU accedió en 2013 a reconocer el "acullicu" en territorio boliviano aceptando el retorno del país a la citada convención, pero Morales siempre ha expresado su objetivo de hacer una nueva campaña para lograr que la planta sea despenalizada en el mundo.

Ni este artículo, ni sus datos, ni su contenido multimedia o relacionado constituyen recomendación alguna o estrategia de inversión. Inversor Ediciones, SLU (incluyendo a sus profesionales, colaboradores y proveedores) declina cualquier responsabilidad relacionada con el uso que usted dé a los contenidos publicados por finanzas.com y/o la revista INVERSIÓN.