BASF baja sus pronósticos de beneficio y genera temor a debilitamiento

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El grupo químico alemán BASF ha revisado a la baja sus pronósticos de beneficio para este año porque el crecimiento global se ralentiza debido a que la producción industrial global es más débil de lo esperado por las tensiones comerciales.

Esta revisión ha creado el temor a un debilitamiento coyuntural que ha arrastrado hoy en bolsa al sector químico y a algunos títulos de otros sectores industriales. BASF perdió un 3,3 %, hasta 60,51 euros, Covestro se dejó un 3,1 %, hasta 41,59 euros, y Lanxess cedió un 0,4 %, hasta 53,10 euros, en este último caso las pérdidas fueron menores porque confirmó sus pronósticos. 

BASF también ha adelantado cifras preliminares de los resultados del segundo trimestre: la facturación bajó un 4 %, hasta 15.200 millones de euros, y el beneficio operativo se redujo un 71 %, hasta 500 millones de euros.

Esta caída del resultado operativo se debe a la bajada en el segmento de materiales, químicos y soluciones agrícolas y por los costes del programa de ahorro, así como depreciaciones no previstas en una inversión de gas en la costa del Golfo de México.

BASF dijo que la producción industrial subió en el primer semestre un 1,5 %, mucho menos de lo esperado, y lastra los márgenes de beneficio. Ahora prevé que su facturación bajará en 2019 un poco en comparación con el 2018, frente a la subida entre un 1 y un 5 % que pronosticaba anteriormente. El resultado operativo caerá este ejercicio hasta un 30 % respecto al 2018, en vez del aumento entre el 1 y el 10 % previsto antes. Algunos analistas consideran que esta revisión fue muy grande y supera sus pronósticos.

BASF, que presentará los resultados del primer semestre el 25 de julio, anunció a finales de junio un programa de ahorro y la reducción de 6.000 empleos en todo el mundo hasta finales de 2021, casi un 5 % de su plantilla de 122.000 empleados.

La mitad de la reducción de empleos se llevará a cabo en Alemania, sobre todo en la sede central en Ludwigshafen. La compañía alemana destacó la fuerte caída del crecimiento en la industria del motor, cuya producción mundial bajó en el primer semestre un 6 %. En China, el mayor mercado automovilístico del mundo la caída ha sido del 13 %.

BASF dijo que los malos resultados del sector agrícola en Norteamérica, por las condiciones meteorológicas, también lastra sus resultados. Las perspectivas de ingresos más bajos en la agricultura y los conflictos comerciales han reducido la demanda de productos fitosanitarios.

BASF también destacó que los conflictos entre EEUU y sus socios comerciales, especialmente China, no se han calmado. "La reunión de los países del G20 a finales de junio ha mostrado más bien que no se puede prever una relajación en la segunda mitad de 2019. La incertidumbre sigue siendo alta", según BASF.

El Instituto de Investigación Económica alemán (Ifo) dijo que el trabajo a jornada reducida, una medida que ya se aplicó hace diez años en Alemania para afrontar la crisis financiera y que está subvencionado, se concentra en ocho sectores. El trabajo a jornada reducida es el método elegido por las empresas cuando quieren retener sus trabajadores cualificados pese a los difíciles tiempos económicos.

El sector más afectado en Alemania, con una cuota del 30 %, es el de construcción de barcos, trenes, aviones, tanques, motos y bicis. Un 25 % de las empresas de la industria textil ha aplicado el trabajo a jornada reducida, un 9 % de los productores de metal y un 7 % en el caso de los fabricantes de automóviles y componentes, según el Ifo.

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