Asaja Extremadura pide a la Junta retomar diálogo sobre tuberculosis bovina

El presidente de Asaja Extremadura, Ángel García Blanco, ha instado hoy a la Junta a retomar el diálogo para encontrar soluciones que "frenen" la incidencia de la tuberculosis bovina y caprina en la región, máxime tras la manifestación de protesta que ganaderos llevaron a cabo la pasada semana en Trujillo (Cáceres).

En una nota, ha explicado que es preciso "llegar a puntos de encuentros" para encontrar soluciones viables contra la grave incidencia de la tuberculosis la región.

Así había ocurrido en los últimos meses con "un compromiso firme" que quedó plasmado en la Mesa regional contra la Tuberculosis "pero que, desgraciadamente, nunca se ha cumplido, ha agregado.

La falta de respuesta de la Administración regional y del Ministerio de Agricultura, señala la organización profesional, le obligó a manifestar una primera protesta en la Feria de Zafra, donde se entregó un documento reivindicado a la ministra (entonces en funciones), Isabel García Tejerina, y también a los máximos responsables de la Junta de Extremadura.

También de forma pública se anunció en que si no se ponían en marcha medidas concretas se iba a convocar una manifestación en Trujillo, que fue respaldada por todas las organizaciones agrarias ante el grave problema que padecen los ganaderos extremeños.

Asaja Extremadura señala que siempre ha demostrado su capacidad de llegar a acuerdos con las administraciones pública y que a lo largo de su historia ha demostrado "seriedad y responsabilidad" en su toma de decisiones para mejorar las condiciones de la agricultura y ganadería extremeña.

García Blanco señala que el protocolo de actuación se ha comprobado durante más de tres décadas que es ineficaz y que hay que cambiarlo, ya se puede quitar la calificación de ganadera a una explotación por un solo positivo en sus animales, y que Extremadura es la única comunidad donde la prueba de los ganglios es definitoria.

También califica como ridículas las indemnizaciones que se pagan por cada animal sacrificado, en concreto 390 euros por cada vaca cuando en realidad supera en el valor del mercado los 1.400 euros, y critica el inexistente control de la fauna salvaje cinegética, el principal vector de transmisión.

Asimismo, señala que no se pueden someterse los rebaños a saneamientos continuos ya que los animales se estresan y abortan.

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