Aceite de oliva y aceitunas, líderes españoles en la mesa rusa

El aceite de oliva y las aceitunas de mesa son los grandes abanderados de la gastronomía española en las despensas rusas después del embargo adoptado por Moscú contra los alimentos perecederos procedentes de la Unión Europea (UE).

Tres de las cinco empresas españolas presentes en la feria de alimentación WorldFood que se celebra estos días en Moscú han traído a la capital rusa estos dos productos.

El embajador español en Moscú, Ignacio Ybáñez, recordó en declaraciones a Efe que las aceitunas de mesa españolas copan el 91 por ciento del mercado ruso, un dato que supera al 56 por ciento en el caso del aceite de oliva.

"Queremos aprovechar todas las posibilidades y hay algunos productos como el aceite de oliva, las aceitunas o los frutos secos que podemos exportar" dado que no están incluidos en el embargo, "que limita mucho nuestras exportaciones" a Rusia, explicó Ybánez.

Tras conversar con los empresarios que han viajado a Moscú, concluye que "los exportadores están satisfechos, contentos con el crecimiento que vuelve a registrar el mercado ruso al calor de una situación económica que ha empezado a mejorar tras prácticamente tres años de recesión".

El representante de la española Acenorca, Juan Soler, reconoce que la presencia de empresas españolas en la feria ha menguado con el paso de los años, pero aquellas que hacen buenos negocios en Rusia resisten bien cualquier embestida, sobre todo tratándose del segundo exportador de aceitunas de mesa españolas a Rusia.

Pese a sus siempre buenos resultados, la empresa integrada en el Grupo Soler tampoco quedó al margen de la dura crisis económica que vivió este país por la caída del petróleo y una fuerte depreciación del rublo.

Pero, superado lo peor, sus ventas "han vuelto a crecer un poco el año pasado, entre otras cosas porque hay un consumo estable de aceituna en Rusia y porque nuestro producto no es caro y aguanta bien este tipo de crisis", afirmó Juan Soler.

Cerca de 1.500 firmas de 64 países han traído sus productos a la WorldFood Moscow 2017, la segunda feria de alimentación más importante de Rusia, que es visitada todos los años por más de 30.000 personas entre empresarios y particulares.

El mercado de la alimentación ruso vive desde hace tres años un cambio histórico marcado por la adopción por parte de Rusia de un embargo a productos perecederos procedentes de la Unión Europea, Estados Unidos, Japón, Australia y Canadá, entre otros.

El embargo, prorrogado este verano hasta finales de 2018, restringe las importaciones de frutas y verduras, carnes, pescados y lácteos desde los países que mantienen sanciones económicas contra Moscú por su apoyo a los separatistas prorrusos del este de Ucrania.

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