El criptodólar de los EEUU será amable con los bancos

El criptodólar y el dinero digital de los bancos centrales nace con los mecanismos para no provocar una fuga de depósitos

El presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, puso en marcha la maquinaria para desarrollar con urgencia un criptodólar, la moneda digital de los Estados Unidos, tal y como avanzó finanzas.com.

El objetivo de la administración Biden pasa por evaluar los requisitos técnicos y las infraestructuras necesarias para dotar al país de su propia moneda digital, que estará respaldada por la Reserva Federal.

La orden ejecutiva firmada este miércoles por Biden abarca distintos aspectos relacionados con las criptomonedas, además del dólar digital, y fue muy bien recibida por el mercado, que esperaba una literatura mucho más estricta.

La criptomoneda que tiene en mente el gobierno de Biden es en realidad una moneda digital de bancos centrales, conocidas en el argot como CBDC.

La particularidad de esta moneda es que las emite directamente el banco central, con lo que los ciudadanos las pueden comprar directamente sin depender de una entidad financieras.

Por eso mismo, y en la medida en que el lanzamiento del criptodólar podría acelerar el desarrollo de otras CBDC, los bancos comerciales vigilan con recelo una iniciativa que potencialmente merma las tenencias de depósitos.

Modelo híbrido de criptodólar para limar asperezas con los bancos comerciales

El modelo de reacción con los clientes desde la banca comercial cambia profundamente si éstos tienen una CBDC.

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Por ejemplo, si el BCE lanzase una aplicación móvil que permitiese a sus usuarios tener euros digitales, dejarían de tener relación con los bancos comerciales, lo que preocupa mucho a las entidades financieras.

No obstante, “el modelo que sí se acepta por los bancos comerciales, porque resulta el menos incómodo, es la CBDC híbrida”, explicaron a finanzas.com en fuentes financieras.

En este caso, el banco central pone su moneda digital en circulación a través de las aplicaciones de los bancos comerciales y son estos los que la distribuyen entre sus clientes, con lo que tampoco pierden sus relaciones comerciales.

Incentivos para frenar las tenencias de CBDC

El problema es importante, porque los ciudadanos podrían estar incentivados en pasar su dinero a las CBDC y sortear a los intermediarios financieros.

Para que esto no ocurra, se introducen elementos como los tipos de interés negativos a partir de ciertas cantidades de monedas digitales, en concreto, por encima de los 3.000 dólares.

Así, los bancos estarían incentivados a que sus clientes tengan fondos en CBDC, porque siguen vinculados a ellos, especialmente si tienen la aplicación del propio banco, pero limitando el riesgo de una fuga de depósitos.

Además, las entidades financieras no tienen que dotar provisiones por el dinero en CBDC, lo que si pasa actualmente con los depósitos.

El BCE también trabaja en el euro digital

En Europa, el Banco Central Europeo también trabaja en su propuesta de euro digital, cuyas bases se recogen en el documento ‘On a digital euro’.

Entre los distintos problemas que plantean las monedas digitales de los bancos centrales, de acuerdo con este informe, está la posibilidad de que el euro digital pueda tener un impacto negativo sobre la estabilidad del sistema financiero.

Una mayor demanda del euro digital presionaría al alza sobre los costes de financiación de los bancos comerciales, que tendrían que despalancarse y reducir su oferta de crédito.

Además, si su modelo de negocio tradicional se ve comprometido, los bancos podrían decidir asumir mayores riesgos en un intento de ser más rentables.

Igualmente, si la banca comercial capta menos depósitos e interviene menos en las rutas de pagos, es posible que tenga menos información sobre sus clientes, lo que a su vez perjudicaría su capacidad para evaluar los riesgos.

Dados estos riesgos, “no es deseable que el euro digital” atraiga grandes flujos de inversión, argumenta el documento. Por esta razón, el euro digital debería ser un medio de pago atractivo, pero diseñado para evitar su uso como forma de inversión. De ahí los tipos negativos que se aplicarán.

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